El fabuloso hombre de Haider Ackermann

De la primera jornada de los desfiles (O/I 2014) de hombre de París nos quedamos con la presentación de Haider Ackermann

Haider Ackermann O/I 2014-15

Y después de Milán, París. La primera jornada de los desfiles de hombre (colecciones para el otoño y el invierno del 2014), en París, nos trae una magnífica colección de Haider Ackermann. A penas unos diecisiete modelos le sirven al diseñador para desplegar toda su exquisito universo. El hombre que propone Ackermann parece pensado a su imagen y semejanza lo cual demuestra que cree profundamente en lo que hace.

Capas y capas de tejidos de las mil y una noches, algún toque a lo Romeo Gigli, combinación de seda estampada con lana tosca, algo de tribu nómada, mucho de dandismo, ráfagas orientalistas.El hombre que propone Haider Ackermann parece estar de paso y su pasar es reflexivo pero dinámico. "Te dedicaré todo el tiempo que necesites", parece decirnos, "pero ni un minuto más". Pelo revuelto, mirada lánguida pero profunda, delicadeza que puede convertirse en gallardía si las condiciones lo precisaran. Una indumentaria muy pensada, pero que parece que se vista casi por casualidad. Prendas que permiten movimientos amplios. De lejos impresionismo, de cerca naturalismo.

Por otro lado, el hombre de educación y experiencia cosmopolitas que es Ackermann consigue (como Raff Simons, por cierto, que también desfiló ayer, pero no como Piccioli  y Chiuri en Valentino, dicho sea de paso, y no lo digo como algo exactamente negativo ) que la conexión entre las colecciones de hombre y las de mujer sea total y de "monta tanto, tanto  monta" pero para nada sean  "andróginas", lo cual las hace tremendamente modernas y civilizadas. Ackermann siempre da vueltas sobre las mismas ideas, manías, quimeras y experiencias. Después del boom mediático al que estuvo expuesto  dos años atrás, algunos de los que besaban el suelo por el que pisaba el en aquel entonces "hombre de moda al que todos quieren invitar a su fiesta" han dicho algo así como que "siempre hace lo mismo". Pues no. No es verdad. Ackermann está atento al detalle, evoluciona a su ritmo, impone su música, ha sabido crear su propio alfabeto y en ningún caso ha sucumbido al canto de las sirenas, ese que rima con "novedad" o "estar a la última", a toda costa, a cualquier precio. Las prendas de Haider Ackermann no están a la última, están siempre.

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