El peto: ¿me lo pongo o no me lo pongo?

Si dudas en comprarte uno o en amortizar el que ya tienes sigue leyendo.

d

- El pantalón de peto remite siempre a Tom Sawyer, tiene, por lo tanto, algo de pillo, un tanto de aprendiz de canalla y eso, mira que quieres que te diga, siempre está bien.

- En las escuelas de diseño hay, en primer curso, un ejercicio que consiste en diseñar un look partiendo de un delantal. El delantal es el origen del peto y, por lo tanto, su origen es popular, como casi todas las prendas del armario contemporáneo.

- El peto, actualmente, tiene dos versiones: la ultrasofisticada, a la manera de Céline, que conecta con esa tendencia que remite al mínimal (cortes perfectos, volúmenes generosos, tendencia a la abstracción, sexy intelectual…), y otra versión más street popularizada por las firmas especializadas en denim.

- El peto tejano (o afín a este) se debería combinar de dos maneras: con babucha rara de cuero y blusa con lazada de seda o, en plan eroticón ponérselo a pelo o con un sostén de encaje definitivamente caliente.

- En otoño o invierno llévalo con jersey de cuello vuelto o, en plan redundante, camisas de cuadros de franela.

- No lo lleves si has dejado atrás la pubertad hace ya un par de décadas. 

- No lo lleve conjuntándote con tu hijo o hija (esa mania contemporánea de vestir igual que los hijos, es, a todas luces incomprensible).

- Llévalos si eres rapera.

- No los lleves si vas al campo, porque parecerás un granjero de Iowa.

- Mejor con zapatillas o sandalias planas que con mules. 

- Sí, para bajar a la playa.

- No para ir a la oficina, a no ser que trabajes en una agencia de publicidad o seas grafista…

- Y, por favor, si te los pones, no comentes lo incómodo que es ir con ellos al baño, porque no hay para tanto.

Continúa leyendo...

CONTENIDOS SIMILARES

COMENTARIOS