Las hombreras: cinco razones para llevarlas

Siempre han sido un elemento polémico que los diseñadores insisten en colocarnos encima, pero no siempre lo consiguen. Con estas pistas quizás te replantees tus prejucios... o no.

Balmain
Balmain

1. Póntelas porque nadie va a tener el valor de hacerlo, y como tú siempre quieres ser el centro de atención, si te las colocas vas a conseguir serlo al instante (una vez más).

2. Porque cuando te vean las más recatadas, las envidiosas y las que siempre van por detrás, en menos de un cuarto de hora te querrán imitar (y eso a ti te encanta), pero ya será demasiado tarde (esto es lo que realmente te gusta).

3. Póntelas por la noche, de fiesta, a la manera de Balmain, pero también de día, para ir a la oficina. Para inspirarte, busca fotos en internet (o vete a una hemeroteca) de alguien sorprendente, como Isabel Sartorius vestida en traje de chaqueta a finales de los ochenta. Hay que reivindicar esos trajes de chaqueta monocolor que en Madrid la niñas bien -y las madres bien y todo quisqui bien-, combinaba con medias entonadas y zapato de medio tacón semiapuntado y de color beis o marrón teja, que eso sí que eran trajes y lo demás han sido todo tonterías.

4. Existe la creencia de que si llevas hombreras (que sería mucho llevar) hay que ajustarse la cintura para que tu torso sea un triángulo, pero no tiene para nada por qué ser así, revisa las colecciones de Vivianne Westwood -las últimas de invierno sin ir más lejos- para convencerte de este punto.

5.Si eres hombre, o tienes el proyecto de convertirte en uno en un futuro próximo, ni se te ocurra ponerte hombreras, a no ser, claro está, que seas aficionado al fútbol americano.

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