¿Qué es la moda sostenible?

Cada vez son más las firmas que abogan por una producción textil que cuida el medio ambiente y no viola los derechos de los trabajadores. Te explicamos las claves de este movimiento.

¿Qué es la moda sostenible?

Está anocheciendo en la bahía de Sidney, se sirven cócteles, mientras Clare Press [redactora jefe de Marie Claire Reino Unido y autora del libro Wardrobe Crisis, en el que analiza cómo la moda con conciencia ha alcanzado masa crítica] y una bloguera conversan sobre la semana de la moda de París. A su vez, Kit Willow, diseñadora de la marca KITX, le da un beso a la modelo Jesinta Campbell, que está deslumbrante con un vestido de seda. Una fiesta típica del mundo la moda, excepto por el hecho de que el anfitrión es un surfista...


Estamos aquí para brindar por el lanzamiento de Outerknown, una nueva marca de ropa para hombres que fabrica sus productos de forma sostenible, propiedad de Kelly Slater, el 11 veces campeón del mundo de surf. La gran idea que aporta al mundo de la moda Slater, que cuenta con el respaldo de Kering (el grupo de lujo con sede en París, que abarca marcas como Gucci, Balenciaga y Stella McCartney), consiste en "romper con la actual fórmula de producción, obviando la cadena de proveedores tradicional y demostrando que se puede producir ropa muy bonita de manera sostenible". Así, el nailon Econyl que se emplea para fabricar las camisetas y los cortavientos de Outer-known es reciclado, aprovechando redes de pescar viejas. Solo usan algodón orgánico, y la alpaca peruana que utilizan la obtienen de una asociación sin ánimo de lucro que reinvierte lo obtenido en la economía local para financiar la educación de los niños.

Una persona, conocedora del mundo del sector me describió hace poco a Slater como "un personaje mesiánico dentro del mundo de la moda ética". Y francamente, sí que necesitamos que nos salven, puesto que aunque la industria mundial de la moda factura 1,35 billones de euros anualmente, emplea a unos 60 millones de personas y fabrica muchísimas prendas maravillosas que van a parar a nuestros armarios, su impacto sobre la naturaleza es desastroso. Varios ejemplos: el algodón de cultivo convencional consume el 25% de la producción mundial de insecticidas; la cantidad de residuos tóxicos que la industria del curtido de cuero en la ciudad india de Kanpur ha vertido al Ganges es de tal calibre, que partes de ese río están biológicamente muertas; las fábricas de tejido vaquero tiñen los ríos de azul, y nos estamos quedando sin lugares donde enterrar de manera segura la moda desechable.

¿Qué es la moda sostenible?

Kelly Slater no solo es cool. También tiene muy buenos contactos  (el año pasado, Julia Roberts y Cindy Crawford estuvieron en la fiesta de Outerknown en Malibú, California) y pregona las ventajas de la slow fashion –fabricada para durar– y de sus anoraks, fabricados con las fibras de plantas de cannabis cultivadas de manera sostenible. Y la gente escucha. Las connotaciones de que todo producto sostenible es horrorosamente feo es más una visión de la pasada década. La moda fabricada responsablemente, por fin, ha encontrado su estilo, y va desde una sudadera de algodón orgánico de Outerknown, hasta un vaquero reciclado de H&M, pasando por un bolso vegano de Stella McCartney que cuesta 1.530 euros.

Llegó el futuro

La moda rápida, debido a su propia naturaleza, no se puede mantener en el tiempo. El contraargumento es que cuando los grandes se adentran en este espacio tienen mucha repercusión y consiguen cambiar el status quo. El mejor ejemplo es H&M, que va por la quinta temporada de su Colección Conscious. En abril celebraron su primera Semana del Reciclado Mundial, un evento promovido por la rapera M.I.A., que estrenó vídeo en honor a la ocasión. También hay otros ejemplos: Asos ofrece una Eco Edición, mientras que Mimco trabaja con la Iniciativa de Moda Ética de las Naciones Unidas para producir bolsos hechos por colectivos en África.
En la pasarela, las marcas Maiyet, Suno, Edun y Stella Jeans se inspiran en la producción ética, mientras que habituales de la industria como Vivienne Westwood, suelen convertir sus desfiles en espectáculos eco. El Instagram de Stella McCartney tiene una connotación más política, al animar a sus seguidores a que apoyen el Día Mundial del Agua y a que dejen de comer carne.

En diciembre del año pasado, The New York Times afirmó que "en este momento, la palabra más en boga en el mundo de la alta costura es sostenibilidad", y citó a Marie-Claire Daveu, la encargada del departamento de sostenibilidad de Kering (con la que Slater ha estado trabajando estrechamente): "La sostenibilidad debería de ser parte de  nuestra esencia, entre otras cosas, porque la industria del lujo marca tendencia". Kering rechaza la idea de que se enfoque la sostenibilidad como una simple palabra que está de moda; para ellos, "se trata de un enfoque de negocio serio".

¿Qué es la moda sostenible?

Negocio reciente

Sin embargo, y hasta hace bien poco, la moda ética era muy difícil de vender. Se calcula que, en cuatro años, Bono y su esposa, Ali Hewson, invirtieron unos 22,5 millones de euros de su fortuna personal en Edun. Su plan de negocios consistía en crear una gama de lujo prêt-à-porter fabricada enteramente en el África subsahariana. En 2005, la marca se presentó a lo grande en Saks, pero poco después dejaron de distribuirla. En 2009, LVMH compró una participación del 49% de la empresa, pero incluso entonces los beneficios no iban a llegar tan fácilmente. En 2011, Edun Apparel Ltd. declaró unos 7,5 millones de euros de pérdidas. En 2014, Hewson declaró que "la idea de esta misión es vender más ropa, que la empresa crezca y que, por lo tanto, trabajemos más en África". Ya por entonces, estaban produciendo el 85% de su colección en África, y acababan de incorporar a una brillante directora creativa, Danielle Sherman, cofundadora de The Row, junto con las gemelas Olsen.

La nuevas colecciones de Sherman, que transmitían confianza por los cuatro costados, consiguieron atraer a nuevas compradoras y a una nueva base de seguidoras, mientras que le daba la espalda a lo obvio: la visión tribal, que se limitó a la mínima expresión. Los desfiles de Edun en la Semana de la Moda de Nueva York obtuvieron buenas críticas, y Net-A-Porter se hizo con sus elegantes monos y sus dos piezas monocolores. Como muy bien dijo The Telegraph, "el hecho de que dichas prendas se fabriquen en Madagascar por un grupo de mujeres resulta meramente anecdótico". La moda ética tiene que ser algo más que una compra piadosa, lo que hace que repitamos recurrentemente es el deseo. Eso es lo que Paul van Zyl, consejero delegado de Maiyet, una marca de lujo ético de Nueva York, llama 'el principio del yogur'. "Tenemos que construir una marca que sea codiciada, que la gente quiera comprar, independientemente de la misión social subyacente que tenga la empresa. Si quieres desarrollar la 'marca de yogur' ética por excelencia, por ejemplo, en el sector de la alimentación con una granja orgánica familiar en el estado de Vermont, no puede ser que sus productos no sepan fenomenal", afirma.

¿Qué es la moda sostenible?

Kit Willow es una diseñadora australiana que ha clavado este concepto. En 2013 dejó su firma –Willow–, y ahora dirige KITX, una marca ‘ética y sostenible donde el diseño es el rey’. Su algodón es orgánico, emplea tintes naturales y los botones surgen de casquillos de bala desechados en Camboya. Kit cuenta que la marca nació "fruto de un espíritu de bondad, integridad y transparencia". Habla de diseñar "pensando en el bien de la gente y del planeta", además de en sus clientes. Mantiene que "algunos de nuestros clientes estarán muy orgullosos del hecho de que nuestra ropa no haya generado impacto negativo. Otros pueden incluso que no lo sepan, pero eso no importa. ¿Y sabes por qué no? Porque la responsabilidad de tomar esas decisiones inteligentes es de KITX y de nadie más, lo sepan o no".

Sin embargo, cada vez vamos teniendo mayor conciencia colectiva. Seguimos queriendo una moda que sea fabulosa, pero también queremos que no destroce literalmente la Tierra, ni que acabe con la vida de sus trabajadores. El interés actual por la moda ética y ecológica se enmarca dentro de un contexto más amplio. Gente como Slater, McCartney y Willow creen que la moda sigue los pasos de la industria alimentaria, donde el prestigio lo proporciona la procedencia. Cada vez más, aquellos que podemos permitirnos decidir lo que compramos, lo hacemos en esa línea. Invertimos tiempo, energía y dinero en mejorar nuestra salud. Ahora, el mundo de la moda parece dispuesto a plantear la siguiente pregunta: si tus manzanas son orgánicas, ¿no deberían serlo también tus camisetas?

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