Rocío Crusset tiene el 'look' de festival con más rollo del verano

La modelo sevillana, que trabajará con Victoria's Secret, acaba de presentar la prenda que contiene a todos los festivales del verano: la cazadora vaquera con parches de logos y corte 'oversize'.

D. R.

 Rocío Crusset tiene rollo. El rollo es una vereda de la elegancia, una gracia natural para moverse y llevar la ropa. Es la castellanización de lo cool. Lo cool nunca es estrecho, no se pega a la piel. Es relajado, se ha levantado de la cama y se ha puesto lo primero que pillado, finge no haber ideado el look del día con la meticulosidad de un general a punto de desembarcar en territorio enemigo. Destapa los es-que-todo-le-queda-bien. El rollo va más allá del armario, sobrepasa a la prenda. Pero la prenda también ayuda. Y la modelo sevillana acaba de presentar una que envuelve y contiene a todos los festivales del verano: la cazadora vaquera con parches y corte oversize.

Lo ha hecho con Schweppes. La top, que el día de su 25 cumpleaños anunció que ya forma parte del ejército de ángeles de Victoria’s Secret, voló a Madrid desde Nueva York para la puesta de largo de Schweppes Pink, una tónica con menos azúcar y base de grosellas. La raya invertida (y la técnica de esconder las puntas bajo la chaqueta) le abultaba la melena castaña y el maquillaje resaltaba ojos y bronceado con discreción. Vestía el conjunto ideal para los festivales que ametrallan los meses del verano: vestido corto y con mangas, botas negras de estilo cowboy y maxicazadora vaquera con parches. Los bordados, de aires setenteros e inspiración encontrada en la estética de los tatuajes, llevaban la bebida a la tela. Sobre la espalda y los hombros, los ilustradores Belén García Mendoza y Eduardo Bertone han cosido los emblemas de la marca. Detrás, el luminoso de Schweppes que corona la Gran Vía lo observa todo y cubre la espalda. Sobre los hombros y los laterales, otros iconos de la firma, desde los limones a los tigres, parchean la cazadora.

Gtres

 

La cara de Madrid también puede ser tu espalda. Limones, limones, tendrás una chupa que vale millones. (Estéticamente. En la vida real, 120 euros). La puedes encontrar en Panocha, en el número 22 de la calle Villanueva, de Madrid, y en los stands del festival Paraíso, los del Jardins de Pedralbes o los de Starlite. Solo te faltan el vestido y las botas. Y sabemos dónde conseguirlos.

The Kooples

 

En el equilibrio está la virtud. El lujo vintage, que se apropia de lo urbano, de lo que ves en las tiendas de segunda mano, desde las calles de Malasaña a las de Birmingham, necesitaba suavizarse. Crusset contrapesó el denim con un vestido de manga larga, de estampado de flores violetas, ligero y con escote en V. La casa francesa The Koople lo firmaba. El precio: 243,50 euros.

Bershka. (55 euros).

 

La modelo, que comienza a acomodarse en las listas de las mejor vestidas, eligió redondear el conjunto con un par de botas negras de inspiración cowboy. Pero la mesura, otra vez, es la llave a la cordura. El presupuesto del vestido se reequilibra si una se viste por los pies. Para copiárselas y aterrizar sin escalas en la costa oeste de Estados Unidos, un paseo a Bershka basta. La benjamina de las firmas low-cost de Inditex tiene las botas bordadas y con tacón que le sacarán punta a todos tus looks de festival.

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