"Suffragette" o el triunfo de la moda sufragista

En ‘Suffragette’ se puede disfrutar, junto a otros valores cinematográficos, de una minuciosa reconstrucción de las siluetas indumentarias que marcaron el cambio social de principios del siglo XX.

Suffragette o el triunfo de la moda sufragista

Recorrer los mercados londinenses de ropa de segunda mano puede ser hoy un entretenimiento para jovencitas a la moda, pero a comienzos del siglo XX encontrar un digno abrigo usado era para muchas mujeres una cuestión de pura supervivencia.

Jane Petrie, la diseñadora de vestuario de “Suffragette, describe el tipo de personajes para cuya indumentaria se la reclamó. “Son mujeres que no van a pasar una agradable tarde alrededor de una taza de té”, afirma. “Necesitan dinero para comida, para poder alimentarse a si mismas y a sus hijos.

“Suffragette” –que se estrenó ayer en Gran Bretaña y Estados Unidos, y muy pronto lo hará en España–, describe con fidelidad a esas proto feministas del East End londinense, que luchaban –a veces con ladrillos y bombas–, por el derecho al voto de las mujeres.

La película mezcla personajes de ficción, como el que interpreta Carey Mulligan, con figuras de la vida real, como Emmeline Pankhurst, una líder del movimiento sufragista encarnada por Meryl Streep. Para ser lo más fiel posible al carácter histórico de la película, Jane Petrie utilizó muchas prendas auténticas, algunas de cien años de antigüedad, “para transmitir el verdadero sentido de la pobreza a través de la ropa.” Petrie ha procurado crear un vestuario alejado de la teatralidad, lo más real posible, para lo que recurrió a los documentos gráficos dejados por los primeros fotógrafos callejeros de la época, como Edward Linley Sambourne.

“Esas mujeres trabajaban en unas condiciones horrorosas”, resume Petrie, que se esforzó especialmente en el vestuario de esas “muy cansadas” heroínas anónimas. “Cansadas, pero no débiles, y, sobre todo, nunca derrotadas”, remacha Petrie, que consiguió aquí y allá ropa como las propias mujeres a las que tuvo que vestir: fuertes, robustas, siempre necesitadas de algún arreglo.” Y, de hecho, durante el rodaje, a menudo era necesario repasar las costuras de las prendas. Otro aspecto de la creación del vestuario es la transformación que en esas obreras se produce al entrar en contacto con el movimiento sufragista. “Entonces las mujeres adoptan tejidos más ligeros, sombreros, pequeñas corbatas… Seguramente emulando a las educadas mujeres de clase alta con las que entraban en contacto.

Para vestir a las activistas radicales que comenzaban a desarrollar actividades que hasta entonces les estaban vetadas, como los deportes, Jane Petrie introdujo en la película bloomers o pantalones bombachos, faldas trapecio, todas las prendas que, poco a poco, irían liberando el cuerpo de la mujer, en especial el busto. “Incluso vemos cómo la línea de la cintura de las mujeres comienza a bajar, anunciando la moda de los años 20.”

El vestuario de Emmeline Pankhurst’s fue más fácil de reproducir, debido a las fotografías de la época que la retrataban. “Su ropa era seguramente mucho más elaborada de la que preparé para el personaje interpretado por Meryl Streep, reconoce Jane Petrie, “con más capas, fruncidos, plisados, etc. Pero creo que el efecto distintivo está logrado.”

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