Tanta gente guapa, tan poco tiempo

Desde la entrada de la fiesta, la niebla artificial que ocupa el paseo hasta la carpa hace que las figuras de las celebridades aparezcan a lo lejos y se hagan tangibles una vez en la puerta, como surgiendo de otra dimensión.

Guillermo Alonso. MADRID, 27 de noviembre de 2007


Desde la entrada de la fiesta , la niebla artificial que ocupa el paseo hasta la carpa hace que las figuras de las celebridades aparezcan a lo lejos y se hagan tangibles una vez en la puerta, como surgiendo de otra dimensión. "¡Que viene Naomi!", dice alguien, y la supermodelo aparece a la manera de Patrick Swayze en 'Ghost', materializándose desde el éter blanco.

En esta dimensión, la nuestra, estaban, mucho más presentes, Joana Bonet, el embajador de Francia Bruno Delaye y el equipo de Marie Claire al completo para celebrar la quinta edición de lo que se ha convertido en una de las fiestas imprescindibles de la sociedad española, los Prix de la Moda y, por si eso fuera poco, también el vigésimo aniversario de la revista.

A la entrada, el alboroto se bifurca entre los que tienen que pasar por el photocall para dar fe de que están aquí y los que tienen la mucho más inocente misión de visitar el guardarropa. Todo poblado de una marabunta donde se combina la fragancia de doscientas colonias y el eclecticismo social toma forma y nombres: por un lado está Ariadne Artiles, por otro la ministra Elena Salgado y un poco más allá Karmele Marchante.

Lo que más se comenta entre las chicas, unas por deformación profesional, otras por coquetas y otras simplemente respondiendo a las preguntas de los periodistas, es la vestimenta de cada cual. "A mí me encantan las rayas", dice Ana García Siñeriz. "¡¡Pero no ese tipo de rayas!!", añade tras la mirada pícara de un colega. Se refiere a su vestido blanco y negro de Juanjo Oliva, que también anda por aquí. "Me vuelvo loca cada vez que Juanjo me invita a su estudio y no sé qué elegir". Andrés Velencoso, que alterna con ella, dio mucha menos importancia al asunto: se plantó un esmoquin sin pajarita. "Es que no me gustan", concluye.

Pudo haber sido vagancia o simple conciencia de que, pusiese lo que se pusiese, los ojos le iban a mirar golosos desde todos los ángulos. No sólo él es alto y esbelto; es que de hecho no llama demasiado la atención por su estatura entre una serie de cuerpos tan correctamente nutridos. Aquí la altura media se eleva varios centímetros (a veces decímetros) por encima de la media nacional, creando una especie de esquema en el que Velencoso, Naomi Campbell, Gemma Ward o Elle McPherson podrían ser confundidos con una raza de seres genéticamente perfectos y esta carpa en el jardín de la Residencia del Embajador con su centro de entrenamiento.

Estarían bien incluso en vaqueros, pero no les ha dado esta noche por ahí. Y eso que todas las presentes los defienden a capa y espada. Las modelos, las primeras. Marta Español afirma llevarlos siempre y Almudena Fernández, Judith Mascó y Laura Sánchez van más allá, confesando que son lo que más valoran de su armario. La fotógrafa Gloria Rodríguez prefirió dejar la discreción y los vaqueros en casa y explica así su vestuario: "el sombrero (¡y qué sombrero!) es vintage, mi abrigo lo compré en Tokyo, el collar es de los años 50 y mi bolso de anticuario". ¡Superen eso! Y que alguien tome nota que justo a su lado se debate sobre lo cómodos que son los jeans de toda la vida.

Tanta gente guapa, tan poco tiempo ¿Podría responder esta combinación al perfil de mujer Marie Claire? Y si es así, ¿cómo es exactamente? Para Laura Sánchez es "urbana, cosmopolita y libre". Para Martina Klein (mujer Marie Claire 100%, pues forma parte del equipo) es "inconformista, innovadora y con sentido del humor". Verónica Blume apuesta por una mujer "natural, segura y sana", Laura Cisneros por una "fuerte e independiente", Ariadne Artiles la define como "libre, independiente y moderna" y Minerva Portillo resume diciendo que es simplemente "una mujer actual".

Y si hay un "hombre Marie Claire", tal vez se asemeje a la elegancia que muestra Andrés Velencoso pasándose la pajarita por el arco del triunfo y dejando claro que los primeros botones desabrochados de una camisa también son, en según qué semblante, síntoma de elegancia. O a la del director del diario "Público", Nacho Escolar, que explica: "He perdido tanto peso en los últimos tiempos con el trabajo en el periódico que he tenido que renovar todo mi vestuario, así que simplemente miré en mi armario y elegí uno de todos los trajes nuevos". Si al final, "la elegancia es algo con lo que se nace", como comenta Marta Español. O, como dice Judith Mascó, es "saber llevar cualquier cosa, o no llevar nada, pero con personalidad".

Comienza la cena, Imanol Arias y Cayetana Guillén Cuervo reparten premios por todos lados y una foto final de modelos, guapos y guapas sobre el escenario de la gala deja claro el material del que está hecho el ambiente, justo a tiempo antes de que abra la barra libre y las fragancias y bolsos vintage corran el peligro venirse abajo. Las finalistas de Supermodelo 2007, haciendo pinitos en su profesión, han venido en pandilla a la fiesta, vestidas de Miguel Palacio. "Nos han elegido el traje", declaran casi al unísono dejando claro que otra forma de tener estilo es dejando que te lo pongan. "¡Si sólo hemos venido aquí a divertirnos!". En realidad casi todos han venido a lo mismo, pero sólo ellas se han atrevido a decirlo en alto.


Continúa leyendo...

COMENTARIOS