Teresa Viejo

TERESA VIEJO ¿Por qué? Porque las sonrisas hablan con un lenguaje más poderoso que las palabras. Y no hay más que contemplar estas fotografías para entenderlo y compartirlo. Porque trabajar en la infancia es labrar el futuro con inteligencia. Porque la mujer -ahora niña- sigue vertebrando la estructura familiar e invertir en ella implica alcanzar, tarde o temprano, a todo resquicio social y desde ahí modificar la estructura errada.   La cadena se rompe por el eslabón más débil y ese es la infancia. Peor aún, las niñas. Así lo he entendido siempre y trabajo para cambiarlo desde mi cargo como Embajadora de UNICEF.   El proyecto ESCUELA PARA TODAS es contagioso. Un aire con olor a esperanza se cuela por las ventanas azules del edificio y envuelve los uniformes de las niñas prometiéndoles un cambio, una opción vital que antes no contemplaban. Algo que nos diferencia de países como Camboya es la capacidad de elegir, de empezar de nuevo cuando la vida se complica y ya no es cómo la habíamos ambicionado; la posibilidad de rescribir, incluso varias veces, nuestra propia biografía pero ellos... NO. Nosotros nos enamoramos de nuevo, buscamos otro trabajo cuando perdemos el actual o remontamos una ruina con soltura. Y todo esto nos hace libres.   Pero el terrible determinismo que condenaba a esas niñas a una existencia de trabajos infantiles, prostitución o matrimonios tempranos debe por fuerza de remover conciencias y plantear soluciones desde aquí que lleguen allí, porque ninguna iniciativa tendrá éxito si no arraiga en la esencia de la sociedad que la demanda. Por eso ESCUELA PARA TODAS se merece muchos apoyos. La obligación de los medios es aunar voluntades y MARIE CLAIRE lo logra entre libros, juegos y aprendizaje. Sólo hay que mirar las sonrisas.

TERESA VIEJO

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¿Por qué? Porque las sonrisas hablan con un lenguaje más poderoso que las palabras. Y no hay más que contemplar estas fotografías para entenderlo y compartirlo. Porque trabajar en la infancia es labrar el futuro con inteligencia. Porque la mujer -ahora niña- sigue vertebrando la estructura familiar e invertir en ella implica alcanzar, tarde o temprano, a todo resquicio social y desde ahí modificar la estructura errada.

 

La cadena se rompe por el eslabón más débil y ese es la infancia. Peor aún, las niñas.
Así lo he entendido siempre y trabajo para cambiarlo desde mi cargo como Embajadora de UNICEF.

 

El proyecto ESCUELA PARA TODAS es contagioso. Un aire con olor a esperanza se cuela por las ventanas azules del edificio y envuelve los uniformes de las niñas prometiéndoles un cambio, una opción vital que antes no contemplaban. Algo que nos diferencia de países como Camboya es la capacidad de elegir, de empezar de nuevo cuando la vida se complica y ya no es cómo la habíamos ambicionado; la posibilidad de rescribir, incluso varias veces, nuestra propia biografía pero ellos... NO. Nosotros nos enamoramos de nuevo, buscamos otro trabajo cuando perdemos el actual o remontamos una ruina con soltura. Y todo esto nos hace libres.

 

Pero el terrible determinismo que condenaba a esas niñas a una existencia de trabajos infantiles, prostitución o matrimonios tempranos debe por fuerza de remover conciencias y plantear soluciones desde aquí que lleguen allí, porque ninguna iniciativa tendrá éxito si no arraiga en la esencia de la sociedad que la demanda. Por eso ESCUELA PARA TODAS se merece muchos apoyos.
La obligación de los medios es aunar voluntades y MARIE CLAIRE lo logra entre libros, juegos y aprendizaje. Sólo hay que mirar las sonrisas.

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