¡Gracias, moda setentera!

Los setenta impusieron la libertad estética, el sentido del humor y la revolución en el vestir. A esa década le debemos la moda de hoy. ¡Viva los 70!

Yves Saint Laurent, con Catroux y De la Falaise, firma en 1972 la inspiradora colección Gipsy.

En 1970 se estrenó el documental titulado Woodstock, Three Days of Peace and Music, que daba cuenta del festival que se celebró en agosto del año anterior, durante tres días, en Bethel, Nueva York. Jóvenes retozando y bailando sobre la hierba que despedían una década entusiasmante dispuestos a seguir con la fiesta. La lección de la generación beat convenientemente interiorizada por los hippies de los sesenta así como el impulso de las revoluciones estudiantiles se afianzan.

Ecología, flower power, amor libre, psicodelia y feminismo. La muerte de dos de los artistas que triunfaron en Woodstock, Jimi Hendrix y Janis Joplin, así como el anuncio de la separación de los Beatles, dan el pistoletazo de salida a una década que se caracterizará por el despiporre, el triunfo del espíritu comunitario y un desafiante sentido del humor.

Mezclas explosivas

Los setenta son un collage (no en vano triunfa el patchwork) en el que coinciden distintas estéticas. En música, por ejemplo, conviven pacíficamente (sobre todo eso) el romanticismo de Nino Bravo, la canción protesta de Joan Baez, la rabia del punk rock de Sex Pistols y el vibrato de los Bee Gees. La chulería de Tony Manero lo hace con el despiste encantador de Annie Hall. Nada hacía pensar entonces que la carretera de Easy Rider (1969) conducía directamente al número 10 de Downing Street, donde se estrenaba el Gobierno de hierro de Margaret Thacher (1979). Aún así, el viaje resultó salvaje y muy apasionante.

Woodstock

Por qué vuelve la estética ecléctica

Primero de todo, por nostalgia. Muchos de los diseñadores actuales (de Michael Kors o Peter Dundas a Ghesquière) eran niños durante esa época y, muy posiblemente, quedaron atrapados por el estilo libre de sus madres y hermanas mayores que superponían, prescindiendo de toda etiqueta, elementos folk, tribales y gipsy. Estampados hindúes, pana y terciopelo, minishorts o traje pantalón, blusas y maxifaldas y zuecos de madera.

Todo vale mientras seas tú la que hayas inventado tu imagen. Hacer de tu capa un sayo. Ese parecía ser el mensaje. Y esa es, también, la clave de la moda hoy. Vestir bien es vestir como a cada una le convenga y no atender a ningún canon ni al decorum. Por otro lado, en un mundo convulso como el actual, la fórmula de la felicidad setentera, que equilibra escapismo hedonista con conciencia política, resulta francamente atractiva e, incluso, conveniente.

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