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12 relojes clásicos que te conquistarán

Algunos clásicos nunca mueren. Este principio básico se aplica en todas sus vertientes a la moda: las tendencias llegan, se van y casi siempre vuelven. Un ejemplo entre miles, la falda midi, superviviente de la era de los 50 y cuna de la sensualidad, que ha vuelto pisando fuerte estos últimos años.

Si la nostalgia se apodera de ti al recordar el pasado o lamentas épocas en las que las mujeres tenían todo el glamour que se puede alcanzar (Audrey Hepburn en cabeza), hazte con un reloj que plasme, aunque solo sea a tu muñeca, tu pasión por estos tiempos pasados, pero nunca acabados. Inspírate en mujeres que marcaron su época con un estilo único que las convertiría en iconos. La leyenda Grace Kelly, además de modelo de mujer clásica, inspiró una colección de relojes de Montblanc. Nada menos.

Los relojes clásicos tienen una belleza y una elegancia que nos enamora. La más absoluta sencillez se asocia a texturas de ensueño y nobles (el oro y el cuero son inmortales) y a una estética diversa, con un aire definitivamente del pasado y con una sofisticación inimitable. Si optas por llevar un reloj clásico, procura crear una armonía con el conjunto de tu look. Un clásico y elegante vestido negro, una vaporosa falda blanca o unos pantalones de talle alto, juega con las prendas, y marca tendencia con un aire vintage y sorprendente. No es necesario que lleves muchas más joyas, el reloj clásico se luce por si mismo. Basta con que optes por discretos pendientes o un colgante fino.

En cuanto a colores, nuestro favorito es sin duda alguna el rosa para este modelo. La combinación del color más pálido de la paleta con el oro (si es blanco, mejor que mejor) es literalmente imparable. Aun así, puedes apostar por el acero. El material ultra clásico se asocia de maravilla con el azul oscuro o el negro.

La forma más clásica es sin duda alguna la cuadrada o rectangular, pero puedes optar por la ovalada o incluso la redonda si prefieres modelos más vistosos. Elige un reloj clásico para remontar el tiempo y demostrar que las joyas más valiosas son las que, definitivamente, no envejecen nunca.