Carta de una 'wedding planner' a las novias de 2020

Rocío Casesnoves, de O&C Wedding Planners, escribe a las novias de 2020 para recordarles lo importante: que las ganas de la boda sean mayores que el agobio.

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Pues sí, estamos hechas un lío. Elegimos 2020. Iba a ser nuestro año. Nuestra boda estaba diseñada para estar todos juntos brindando, abrazándonos mientras bailábamos y, de repente, todo se paró.

La temporada de bodas empezaba en abril y todavía hoy, sabiendo que comenzamos la desescalada, seguimos sin saber qué va a ser de nuestra boda. Finca contratada, catering pillado e incluso algunas habiendo hecho pruebas de menú, fotógrafo y video reservado, vestido elegido, tantos profesionales a los que ya hemos hecho el pago del depósito, invitaciones enviadas y, por ende, hoteles y vuelos también reservados.

Creía haber visto todo en el mundo bodas, pero no. Aún me puede sorprender este trabajo y empatizo con cada una de vosotras, con las que he podido hablar, a las que he asesorado y las que simplemente sé que estáis en esta situación. Y a todas os tengo que decir que no abandonéis el porqué. Esto nos ha hecho pensar a muchos, llevábamos tiempo demandando disfrutar simplemente de tiempo, de nuestros hijos, de nuestras casas, de nuestra pareja… pues hagámoslo. Recordad el día que decidisteis que ibais a organizar un fiestón para que todos brindaran por vuestro amor. Ahora hemos tenido el tiempo suficiente para echar de menos a los que queremos o para disfrutar de ellos en casa sin agobios ni vidas caóticas. Es la importancia del amor y es eso lo que nos tiene que mover para dar el siguiente paso.

Tenéis claro que la boda tiene que ser el día más bonito de vuestra vida. Os animo a que extendáis esta reflexión y penséis que la organización de la misma también debería serlo. Bastantes agobios y tensión pasa una mientras organiza como para sumarle la incertidumbre de lo que está pasando. Elegisteis 2020 y, aunque se mantenga la idea de casarse este año, debéis pensar que las ganas de boda tienen que ser mayores al agobio.

Es doloroso posponer, cambiar, cancelar, pero os animo a que me digáis, o quizás os digáis simplemente a vosotras mismas, por qué decidisteis meteros en todo este jaleo, ahondar en ‘qué sentí cuando le miré a los ojos y entre risas, lágrimas y excitación dije: Sí quiero, y contigo’. ¿Volvió de nuevo ese escalofrío? Pues es esa la fuerza, la prioridad y el objetivo del porqué y eso no hay pandemia que lo frene.

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