Brújula violeta

Brujas en África y esterilizaciones forzadas en China: esto es lo que está pasando en el mundo (de la mujer)

En Gambia un presidente acusó a una ciudad de brujería y ahora ellas tienen la palabra. En Túnez las mujeres dibujan sus vidas. Damos la vuelta al globo con la brújula violeta activada.

GAMBIA OBSERVATORIO VIOLETA
Un mujer llora el día en que el presidente Yahya Jammeh abandonó el país. Foto: Getty.

Gambia

En Sintet, bajo el río Gambia, al oeste de África, hay brujas. Se empeñó en ello el presidente Yahya Jammeh. Mandó detener a las mujeres de la ciudad. Las acusaba de brujería. Debían curarse. Las metieron en un camión y las desnudaron. Ellas confesaron una mentira. Reconocieron practicar la brujería. Desde el pasado mes de enero, las mujeres recuerdan los episodios frente a una comisión nacional, televisada, que pretende restaurar la verdad.

Fueron, aseguran, secuestradas y maltratadas. En el New York Times, la periodista Julie Turkewitz cuenta la historia de Matty Sanyang. A ella, en 2009, los soldados le abrasaron ojos y garganta con “un líquido caliente”. No fue la única. Entre los secuestrados se propagaron los problemas de visión, los vómitos y la diarrea.

En 2017, Jammeh huyó del país. Se refugió en Guinea con su flota de coches.

mujer china mercado
Una mujer china, de la etnia uigur, cuida su puesto del mercado. Foto: Getty.

Túnez

Resurgen en las páginas. En las de un cómic. En Shift, las tunecinas cuentan, con la dirección de la artista Hela Lamine, sus historias. El sensacionalismo de los medios extranjeros se queda afuera, en la puerta. La coreógrafa Saida Drayii refresca su carrera y la activista feminista Ramia Hamdouni, notable por la lucha contra la violencia homófoba, recuerda su infancia. Hasta el día 18 de noviembre, las viñetas estarán expuestas en el Espacio Central de Arte Contemporáneo de Túnez.

 

China

Viven arriba a la derecha, en el noroeste. Representan menos del 1% de la población de China. Profesan el islam. Su etnia se conoce como uigur. Un millón y medio de ellos, informa el Washington Post, se encuentra detenido en campos “de reeducación”.

Algunas exprisioneras aseguran que, tras recibir una inyección, la menstruación desapareció de sus meses. Otras recuerdan las duchas. Los guardias, rememoran, disolvían chiles en agua y restregaban la mezcla contras sus genitales. Algunas, incluso, hablan de abortos forzados en etapas avanzadas del embarazo.

En algunos casos, la capacidad reproductiva desapareció por completo. Cuando Mehrigul Tursun logró instalarse en Estados Unidos, los médicos le informaron de que había sido esterilizada. En el campo, la habían clasificado como enferma mental.

dinamarca copenague
Los niños de madres radicalizadas en Siria deberán volver a Dinamarca. Foto: Unsplash.

Dinamarca

El gobierno había desechado la opción. Era demasiado peligrosa. Pero los niños deberán volver. O deberá intentarse que vuelvan. Un juzgado de Dinamarca ha ordenado que los niños de las madres danesas que viajaron a Siria para radicalizarse sean repatriados. Los pequeños, han dictaminado, “no son responsables de los actos de sus padres, al margen de su gravedad”. El gobierno habrá de emplear “todo los medios posibles”, incluido el ofrecimiento de ayuda de Estados Unidos, para repatriar a los menores. Deberán andarse con cuidado. No podrán, según el juzgado, asumir en ningún momento riesgos innecesarios.

 

Nairobi

Unos 324 millones de mujeres emplean en 2019, de forma regular, métodos de contracepción. Confiaban en que, antes de 2020, la cifra agrupara 120 millones más. La estimación solo ha alcanzado los 53. El estudio se ha llevado a cabo en 69 países en vías de desarrollo. Desde esta semana, sus conclusiones se debaten en la cumbre Family Planning de Nairobi.

Charo Lagares

Charo Lagares

Iba para registradora y le dio por pensar que el dinero no daba la felicidad. Ahora quiere ser como Dorothy Parker. Solo ha conseguido sus ojeras.

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