El 'Hiyab' entra en el mundo de la moda

El 'Hiyab' se cuela en colecciones y portadas entre vítores y abucheos. ¿Apertura, oportunismo, represión o respeto? ¿Qué representa el pañuelo?

Hiyab

"Las minorías serán mayoría en 2020", ha anunciado Petah Marian, senior editor retail intelligence de la consultora de tendencias WGSN. Y como suele suceder, la trascendencia de este acontecimiento se ha apreciado –y capitalizado– en la moda con rapidez. Tras evaluar 241 desfiles de las fashion weeks de Nueva York, Londres, Milán y París, The Fashion Spot ha concluido que el 27,9% de las modelos pertenecían a minorías: transexuales, mayores de 50 años, tallas grandes... ¡Una diversidad inaudita! Y Halima Aden fue su protagonista. Hablamos de la primera modelo con hiyab fichada por IMG (la agencia que representa a Bella Hadid o Gisele Bündchen), una musulmana nacida en un campo de refugiados de Kenia que, pañuelo incluido, ha protagonizado codiciadas portadas y ha desfilado con las últimas propuestas de Yeezy o Max Mara. "La participación de Halima muestra lo inclusiva que se está convirtiendo la industria", declaró Ivan Bart, presidente de IMG.

Aden encarna a la primera musulmana practicante del modelaje mainstream americano, pero muchos se cuestionan si, en efecto, es una pionera o acaso representa una excepción a la ausencia de hiyabs en pasarela. Aunque su presencia no resulta anecdótica si recordamos la polémica portada de Gigi Hadid con velo o el creciente número de fi rmas que lanzan hiyabs. Desde hace algunos años, Mango, Zara o Uniqlo hacen colecciones Ramadán. Y también Dolce & Gabbana, DKNY, Tommy Hilfiger u Óscar de la Renta disponen de líneas dirigidas a sus (acaudaladas) clientas de Oriente Medio... aunque no las exhiben durante las semanas de la moda. Anniesa Habisuan, en cambio, debutóen Nueva York con su colección de P-V 17, coronada por hiyabs en todos sus looks. En su desfile de O-I 17/18, la diseñadora indonesia fue un paso más allá: su casting de modelos estuvo compuesto en su totalidad por inmigrantes.

Pero la polémica más reciente ha sido provocada por Nike, que fue acusado en Twitter de "apoyar la opresión femenina" y "monetizar la subyugación y dominación" a través de Nike Pro Hiyab, su nueva línea para deportistas musulmanas. ¿El resultado? #BoycottNike se convirtió en trending topic. Amna Al Haddad, una de las atletas involucradas en el proceso de desarrollo de estos hiyabs, se pronunció al respecto en Facebook e Instagram, argumentando que el modelo respondía a una necesidad de numerosas atletas: "No pueden ignorarnos", advirtió.

En el límite del bien

Hiyab

¿Pero quién querría ignorar al consumidor musulmán? Según el Informe sobre la Situación de la Economía Mundial Islámica 2015-2016, en 2019 gastarán en ropa más de 300.000 millones de euros (más que Reino Unido, Alemania e India juntos). Además, el auge de la moda de alta gama y los artículos de lujo en Oriente Medio –y su estancamiento en Europa y Estados Unidos– es por todos conocido. Finalmente, enmarcar esta situación en los albores de la era Trump es digno de celebración. Aún más si consideramos que, estadísticamente, el 69% de las mujeres con hiyab sufren discriminación al menos una vez en la vida. Que los fastuosos diseños colisionen con las normas de recato y modestia que les impone su religión es otra cuestión.

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