El mal humor en el trabajo es contagioso (pero tiene cura)

Como si de una gripe se tratase, según un estudio, el mal humor en un ámbito de trabajo puede contagiarse e incluso ser considerado enfermedad.

mal humor contagioso

Así como no podemos elegir a nuestra familia, tampoco podemos elegir a nuestros colegas. Imagina que estás en un bar subterráneo repleto de microbios si no te contagias sería un milagro... Con el mal humor en el trabajo pasa lo mismo, no se puede evitar, es una enfermedad muy pero que muy contagiosa.

Un ambiente en el que hay estrés y la infinidad de tiempo que pasamos con nuestros compañeros, son dos de los factores que más agravan el mal humor.

Mal humor en el trabajo: ¿es serio, doctor?

Según un estudio realizado por el doctor estadounidense Stephan Lewandonsky y publicado en la revista "American Scientific", una mala interacción con uno de nuestros colegas podría tener repercusiones negativas durante una semana completa, como si de una gripe estuviéramos hablando.

Escuchar continuamente quejas de "otra vez se ha atascado la impresora" o enfados de "qué mal me ha contestado María" entre otros, hacen que se acumule energía negativa en una persona, produciendo un ambiente de incomodidad, que más tarde se puede ver reflejado no solo en el trabajo sino en nuestro estado de ánimo y por supuesto ser diagnosticados como: mal humor.

 

Neuronas espejo ¿qué es eso?

Pero hay unas culpables, las neuronas espejo, son unas de las principales causantes del contagio emocional. Son las que actúan cuando una persona ejecuta una acción y la otra le imita. ¿Nunca te has fijado en los bebés que intentan hacer con la boca lo mismo que los padres? ¿o repetir las palabras? ¿y cuando alguien bosteza y lo haces tú detrás? Son estas neuronas las encargadas de ello, y al igual que se imitan acciones, sucede con las emociones.

Si una persona te transmite mal estar, irremediablemente te va a afectar de una manera u otra, por lo que es más que importante la actitud que tengan las personas de las que te rodeas. Pero cuidado, porque como en el trabajo no las puedes elegir, debes ser tú el que lleve la voz cantante y transmita positividad y bien estar, para que a ellos tambien se les pegue.

Recuerda que hablamos de unas neuronas espejo, tanto para lo bueno como para lo malo, por ello esas vibraciones positivas que tu tengas también les pueden afectar. 

¿Cómo se cura?

Para prevenir hay que curar, así que debemos aplicarnos el cuento.

Afortunadamente, el mal humor se contagia pero no es una enfermedad irreversible. Para no contraerlo debemos rodearnos de personas positivas, intentar dormir las ocho horas diarias que nos pide el cuerpo y aunque parezca mentira; pasar tiempo con nuestros compañeros de trabajo pero fuera de él, así podremos establecer un vínculo afectivo, conocernos más, compartir experiencias relacionadas o no con nuestro empleo, coger la confianza necesaria para tener una relación más abierta durante el desarrollo de la profesión y por último, intentar huir de las personas que puedan pegarnos cualquiera de sus microbios que hagan que tengamos 40 de fiebre del mal humor.

¿Qué es lo opuesto al mal humor? Muy fácil, el estudio demostró que tener un amigo positivo y alegre aumenta nuestra sensación de felicidad y bienestar. ¿Es también la felicidad una enfermedad contagiosa? En cualquier caso debemos asegurarnos de elegir bien a nuestro entorno ya que podrían ser la cura milagrosa en casa de una epidemia general en el trabajo.

 

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