5 frases 'de madre' que tu hija no debería volver a escuchar

Probablemente las tengamos grabadas a fuego porque nos las han repetido mil veces, pero en realidad se trata de estereotipos de género que no deberíamos seguir perpetuando si queremos educar en la igualdad.

La idea de cómo debe ser una niña y, por ende, una futura mujer se nos inculca desde la infancia. Desde pequeñas nos enseñan cuál es la forma en la que nos debemos comportar en el mundo, simplemente por cuestión de género. Lo ideal sería darnos cuenta en este momento de nuestra vida que la educación, en muchas ocasiones, no es neutral, pero resulta que no vivimos en un mundo ideal. Así que aprendemos estas lecciones a partir de la expresión corporal (que imitamos) y, sobre todo, a través del lenguaje.

Existen numerosas frases - que nos han caído encima como un jarro de agua fría porque se formulan como auténticas sentencias de cómo debe ser nuestro comportamiento - que hemos escuchado hasta la saciedad por boca de nuestras madres, de las mujeres de nuestro entorno, o en el colegio. Buena parte de ellas no son más que estereotipos de género que encajan perfectamente en una sociedad patriarcal - y en ninguna otra - y que hace tiempo que se asumieron como 'verdades universales'. Pero no lo son.

Si de verdad queremos educar en la igualdad, la modificación del lenguaje no neutral perpetuado durante generaciones debe ser una prioridad. Porque si notamos que expresiones como 'Siéntate como una señorita' o 'Se va a quedar para vestir santos' aparecen en nuestras conversaciones con mucha facilidad y sin darles mayor importancia, como si pertenecieran al refranero popular, es porque las tenemos irremediablemente interiorizadas.

Hemos reunido 5 grandes éxitos del lenguaje sexista que hemos escuchado en multitud de ocasiones, pero que no debemos seguir perpetuando si lo que queremos es acabar con ellas cuanto antes y facilitar un discurso igualitario a las nuevas generaciones.

 

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Gtresonline.

Siéntate como una señorita

Imperativo comodín que se puede sustituir por vístete, compórtate,… o cualquier 'consejo' que la persona adulta quiera proporcionarle a una niña para que 'encaje' totalmente en su perspectiva de género: una femineidad que debe atender al control total del cuerpo y tener una apariencia siempre perfecta, discreta y recatada, sobre todo en espacios públicos. Sin embargo, lo cierto es que a la hora de mantener ciertas normas de educación, cualquier directriz debe ser siempre igual para ambos sexos.

 

No llores, que te pones muy fea

O 'sonríe, que estás más guapa'. Así es como nos han intentado convencer de que la belleza debe estar siempre por encima de nuestro estado emocional o la expresión pública de los sentimientos que, además, debe producirse en privado, a ser posible. ¿Cómo podemos cambiar esto? Utilizando la empatía, intentando ayudar, respetando sus sentimientos y permitiendo que las niñas y los niños puedan identificar sus emociones desde los primeros años de vida.

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20th Century Fox.

Para presumir hay que sufrir

Existe un ideal de belleza femenina que tenemos totalmente interiorizado en el que la perfección estética debe ser el objetivo primordial. Y esta perfección muchas veces pasa por no comer siempre lo que de verdad nos apetece por miedo a engordar, calzar unos zapatos con los que en realidad no estamos cómodas, y aplazar o cancelar planes por no estar absolutamente 'presentables' en cuanto a peluquería, maquillaje, depilación, etc.

Lo cierto es que este ideal no es otra cosa que una cosificación del cuerpo de la mujer, que debe adaptarse a unos cánones hegemónicos de belleza que, durante décadas, se han establecido como los verdaderamente aceptables. Sin embargo, sentirse bien con una misma puede responder a mil factores diferentes relacionados o no con la belleza, y este bienestar no debería estar sujeto a ninguna normatividad, sino ser una elección totalmente libre porque, en realidad, no es necesario presumir ni sufrir por nada.

 

Se te va a pasar el arroz

¿La meta en la vida es encontrar pareja? Durante nuestra infancia todo parecía indicar que sí gracias a las numerosas opciones disponibles que tenemos para referirnos a esta cuestión: 'Así nunca te vas a echar novio', 'Te vas a quedar para vestir santos', 'Así quién te va a querer', '¿Cuál de todos esos niños es tu novio?',…

 

No seas tan marimandona

Un clásico que pretende impedir que las mujeres se sientan cómodas liderando situaciones desde la infancia. Tener voz de mando y capacidad de liderazgo se castiga con frases como esta, porque lo que se espera de nosotras es que acatemos las órdenes, no que las formulemos. Comencemos a educar para empoderar.

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