Artículo de opinión

La columna de Charo Lagares: Zona común

"Amaia fue a los Goya sin depilar, como suele, y acabó con el brazo convertido en la reunión de una comunidad de vecinos para decidir el horario de la piscina infantil. Zona común, asunto de todos".

La columna de Charo Lagares: Zona común
La cantante Amaia Romero en la pasada gala de los Goya. Foto: Gtres.

Me gusta ir al médico cuando tengo faringitis. Me pasan un termómetro por la frente y me imagino que soy –según el nivel de conciencia que permitan los decimales de la fiebre a punto de ser revelada– un brick de leche entera o Jessica Alba cuando en Dark Angel se descubre en la piel un código de barras cargado con su verdadera identidad. Glorioso avance de la ciencia el de los termómetros de infrarrojos. Los de mercurio en el médico me dan el asco del manillar de las bicicletas del gimnasio. Y son incomodísimos. No hay quien los agarre. Ahí el mérito de Amaia, que lleva bajo la axila a todos los hombres de internet. La cantante fue a los Goya sin depilar, como suele, y acabó con el brazo convertido en la reunión de una comunidad de vecinos para decidir el horario de la piscina infantil. Zona común, asunto de todos. "Es que no puede ir con pelos y con ese vestido: es hipócrita"."Ah, espérate: que ni las axilas ni las piernas se las depila, pero el entrecejo, sí, muy coherente". "Menuda cerda". "Pobre del que se siente a su lado, eso tiene hasta que oler mal". "Será guarra". Ni con un palo".

Que a mí la opinión me parece natural. El contacto con cualquier realidad la genera. Otra cosa es expresarla, que el derecho no es deber y la vergüenza hay que medirla. Su exceso cierra puertas y su ausencia despeja dudas. Pero no encuentro turbas preguntando a los hombres con patillas si han denunciado ya al médico que les agarró con demasiada fuerza el cráneo al nacer ni recriminando a los que tienen barba por qué narices han decidido llevar tan lejos el chiste de los perros del Curro. El cuerpo de una mujer parece escrutarse como si fuera un político recién nombrado. Como si debiera algo. Si yo fuera a asistir a la manifestación del 8M, que no lo creo porque en su argumentario las convocantes lo mismo te mentan el petróleo y las concertinas que el aborto, la colonización, el erotismo de todos los cuerpos y el deseo 'missamericano' de la paz mundial, y yo muy claro no tengo que quiera contribuir a legitimar semejante pararrayos ideológico, fantasearía con descargar la Silk-épil y ponerme una camiseta de tirantes. Por humanidad. Por darles variedad a los troles de Irantzu Varela, que cada vez que tuitea le atascan las notificaciones con "a fregar". Pero anda que también ella con sus talleres a 45 euros para "desprincesar".

Charo Lagares

Charo Lagares

Iba para registradora y le dio por pensar que el dinero no daba la felicidad. Ahora quiere ser como Dorothy Parker. Solo ha conseguido sus ojeras.

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