La revolución de las chicas surfistas en Bangladesh

El surf, como casi todo en Bangladesh, es para los hombres. pero, desde hace poco, en sus aguas hay un grupo de chicas valientes sobre las tablas que se enfrentan a la tradición.

Surf

Cada día en este país del sur asiático mueren 50 niños ahogados, al año 50.000 menores de 17 años no volverán a salir de sus aguas. Los causantes de estas cifras son los ciclones y monzones que cada temporada derraman su energía sobre esta tierra entre Myanmar e India. Vanessa Rude y su marido Rashed Alam empezaron un proyecto en Cox's Bazar (donde se encuentra la playa más larga del mundo, con una extensión de 120 kilómetros) para enseñar inglés y surf a niñas. Pese al primer rechazo de la comunidad, se dieron cuenta de que el surf podía convertirse en una herramienta para sobrevivir. Rashed veía a muchas niñas en la orilla cada día observando a los riders.

Así empezó todo. Inició un proyecto de crowdfunding que permitió que las niñas pudieran asistir a las clases y no dejaran de aportar a sus familias el dinero que ganaban después del colegio. "La gente del pueblo me decía que el surf no era para las mujeres, que ellas no podían hacer nada por sí mismas y yo me preguntaba '¿por qué no?'", cuenta Rashed. Lo que en un principio fueron unas lecciones de natación, hoy para niñas como Sumi (13) se ha convertido en una afición. "Antes de subirme a la tabla, vendía huevos hervidos a los turistas. El surf ha cambiado mi vida", dice Sumi. "Me dio miedo la primera vez que lo hice, pero ahora ya disfruto", cuenta la niña que ahora nada y cada tarde con su tabla se reúne junto a sus amigas, pero ya lejos de l orilla, encima de las olas. Vanessa comenta: "Cuando alguien las critica o se meten con ellas, se defienden las unas a las otras como pequeñas tigresas".

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