Pedir una hipoteca con una amiga… ¿Es posible?

Será necesario constituir una comunidad de bienes antes de iniciar el trámite.

Cuando una persona habla de hipotecarse se entiende que va a hacerlo solo o con su pareja. Esto se debe a que, normalmente, una persona busca emanciparse por su cuenta y, en caso de tener pareja, con esa persona con la que quiere compartir su vida.

No obstante, las reglas del juego están cambiando. Debido al aumento del coste de vida (el IPC ha subido un 8,4% en abril según los últimos datos del INE) y, en consecuencia, del precio de las viviendas (un 7,7% desde principios de 2022 según el último dato de Tinsa) las personas se plantean compartir piso para ahorrar gastos.

Pedir una hipoteca con una amiga
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Compartir vivienda con otras personas (amigos, familiares…) es algo que suele verse en el tema del alquiler, pero… ¿Es posible solicitar una hipoteca con una amiga?

Legalmente es algo que se puede hacer, pero para ello será necesario constituir lo que se conoce como una comunidad de bienes. Según los artículos 392 y 406 del Código Civil se trata de una sociedad sin personalidad jurídica que permitirá establecer las condiciones de la compra a los interesados.

Dicho de otra manera, es una especie de contrato entre los compradores. En el documento acuerdan la aportación de cada miembro para formalizar la hipoteca, qué cantidad le va a corresponder a cada uno de la cuota mensual, el reparto de los gastos de la casa (IBI, comunidad…), etc. Otro de los elementos que debe aparecer es el motivo de la constitución de la sociedad: adquirir una primera vivienda, una segunda residencia, un inmueble para alquilarlo...

¿Y cómo se puede crear una comunidad de bienes? Tal y cómo indica el manual emitido por el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo lo primero que hay que ver es si para crear la sociedad se van a aportar derechos reales o bienes inmuebles. En caso afirmativo habrá que firmar una escritura pública de constitución de la comunidad de bienes, pero si no se aporta ninguno de los elementos anteriores con realizar un contrato privado será suficiente.

Después habrá que solicitar el Número de Identificación Fiscal (NIF) provisional en la Agencia Tributaria. Es entonces cuando habrá que pagar el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales (ITP) y el de Actos Jurídicos Documentados (IAJD). Dependiendo de la Comunidad Autónoma el importe de ambos impuestos es diferente. Este trámite hay que hacerlo antes de que pase un mes tras el otorgamiento de la escritura pública.

Una vez realizados los pagos la Agencia Tributaria dará de alta a los interesados en el censo de empresarios, profesionales y retenedores. De esta manera se podrá solicitar el NIF definitivo y, finalmente, constituir la sociedad de bienes.

Esta operación permitirá a los usuarios constituir una hipoteca de forma conjunta. Hay que tener en cuenta que los bancos tendrán las mismas exigencias que cuando se trata de un solo titular, es decir, pedirán ingresos estables, un historial crediticio limpio, tener ahorros e, incluso, se podría contemplar la necesidad de recurrir a un aval.

Ojo con la persona con la que se firma la hipoteca

Cuidado con la persona con la que firmas la hipoteca
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Se suele decir que firmar una hipoteca es una de las decisiones más importantes de la vida de una persona, y en este caso en particular ocurre exactamente lo mismo. De hecho, si se da el caso de que uno de los propietarios quiere renunciar a la vivienda y, en consecuencia, salirse de la hipoteca habrá que realizar una serie de trámites.

El contrato que se haya realizado para constituir la comunidad de bienes deberá recoger que se hace en esos casos: vender la propiedad en su conjunto o que exista la posibilidad de que los demás miembros de la sociedad puedan comprar la parte de la persona que se vaya. En ambos casos tendría que hacerse una extinción de condominio, lo que conlleva pagar gastos de notaría, registro, gestoría y IAJD (Impuesto de Actos Jurídicos Documentados).

Asimismo, habría que realizar una novación o subrogación por cambio de deudor para cambiar las condiciones de la hipoteca, puesto que cambia el número de titulares. Puede darse el caso de que la entidad no considere viable el préstamo con este cambio, por lo tanto, tocaría negociar con ella para llegar a un acuerdo.

Por lo tanto, es recomendable pensar bien con qué personas se quiere asociar uno a la hora de pedir una hipoteca, puesto que, si éstas deciden dejarlo y marcharse, las consecuencias pueden ser perjudiciales para el resto.

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