Previsión y familia

Sonsoles Santamaría, directora general de Negocio de Tressis, nos habla de cómo planificar nuestras finanzas teniendo en cuenta la previsión familiar.

Aunque estamos en la era del “positivismo”, en la que parece que todo se puede resolver con un enfoque positivo de la situación a la que nos enfrentamos, no siempre es posible. Está claro que ante situaciones difíciles la actitud es fundamental pero “las penas con pan son menos” como dice el sabio refranero.

Saber que tenemos prevista la estabilidad económica ante situaciones como una enfermedad grave, discapacidad de un miembro de la familia o el fallecimiento de la principal fuente de ingresos es esencial.

Una buena planificación financiera, como la entendemos en Tressis, ayuda a que estas situaciones sean más llevaderas. Conocer unas breves pinceladas de las pensiones públicas a las que tendríamos derecho nos ayudará a tener perspectiva de la situación a la que nos enfrentaríamos.

 

Planificar objetivos

¿Con qué puedo contar si no planifico mi objetivo de previsión y familia?

Si perdemos a la principal fuente de ingresos familiar, con carácter general, la pensión de viudedad oscilará entre 921,20 y 1.815,26 euros mensuales si estás casada o tienes pareja de hecho, y la de orfandad entre 161 y 697,73 euros por cada hijo.

Si hablamos de una incapacidad absoluta y permanente, percibiríamos lo mismo que la pensión de jubilación; si es permanente total, la mitad de la pensión de jubilación y si es gran invalidez, la pensión de jubilación incrementada por complementos de ayuda a asistencia. Estas cantidades, aunque constituyen un punto de partida, en la mayoría de los casos no sustituyen los ingresos que se dejan de percibir, obligándonos a realizar ajustes personales o familiares. Por eso es importante ampliar nuestro concepto de los seguros más allá del de la hipoteca o del seguro de vida básico. 

 

Incluye tus seguros en la tu planificación financiera

Cuando en Tressis reflexionamos con nuestros clientes sobre para qué invierten, no olvidamos la previsión.Yparaponerlenúmeros,

un ejemplo: si consideramos que 1.100.000 euros nos permitirá no desviarnos mucho de nuestros objetivos vitales, la cuota de un seguro de fallecimiento sería de unos 299 euros al mes y el de incapacidad permanente absoluta de unos 108 euros al mes (*)

De esta manera, podremos tener cubierto la diferencia que se producirá en el caso de que nuestros ingresos disminuyan por la pérdida o incapacidad de la fuente principal de ingresos, sin tener que modificar a otros objetivos vitales que teníamos planificados.

(*)Simulación en base a datos generales, es necesario información personal para poder realizar el cálculo exacto para cada caso.