10 frases de Simone de Beauvoir que tendremos que recordar cuando Trump se ponga muy gañán

Las reflexiones de la filósofa y escritora francesa, autora del icónico ensayo 'El segundo sexo', nos acompañan como faro de Alejandría el el día de la toma de posesión del presidente número 45 de Estados Unidos

simone de beauvoir donald trump

Hoy es un día importante. Es el día en el que un sombrerero loco, también conocido como Donald Trump, va a convertirse en el presidente de Estados Unidos número 45. Con la era Trump se inaugura una temporada de fascismo, incetidumbre, machismo, terror e inmovilismo. Sí, inmovilismo. Porque muchos de nosotros, aunque queramos, no podremos hacer nada para detener las leyes, las medidas y los comportamientos de este político tan pretencioso como innecesario.

Por eso, nos hemos acordado (una vez más) de la sabiduría y el sentido común de Simone de Beauvoir con 10 frases que nos va a venir bien recordar cuando, a propósito de su legistaletura, nos den ganas de tirarnos por una ventana.

1. El problema de la mujer siempre ha sido un problema de hombres. 

 2. No se nace mujer: llega una a serlo. Ningún destino biológico, físico o económico define la figura que reviste en el seno de la sociedad la hembra humana; la civilización es quien elabora ese producto intermedio entre el macho y el castrado al que se califica como femenino.

3. Me parecía que la tierra no hubiera sido habitable si no hubiese tenido a nadie a quien admirar.

4. Mediante el trabajo ha sido como la mujer ha podido franquear la distancia que la separa del hombre. El trabajo es lo único que puede garantizarle una libertad completa.

5. El secreto de la felicidad en el amor consiste menos en ser ciego que en cerrar los ojos cuando hace falta.

6. Lo más escandaloso que tiene el escándalo es que uno se acostumbra.

7. En sí, la homosexualidad está tan limitada como la heterosexualidad: lo ideal sería ser capaz de amar a una mujer o a un hombre, a cualquier ser humano, sin sentir miedo, inhibición u obligación.

8. Solo después de que las mujeres empiezan a sentirse en esta tierra como en su casa, aparecerá una Rosa de Luxemburgo, una madame Curie. Ellas demuestran deslumbrante que no es la inferioridad de las mujeres lo que ha determinado su insignificancia.

9. Encanto es lo que tienen algunos hasta que empiezan a creérselo.

10. El día que una mujer pueda no amar con su debilidad sino con su fuerza, no escapar de sí misma sino encontrarse, no humillarse sino afirmarse, ese día el amor será para ella, como para el hombre, fuente de vida y no un peligro mortal.

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