Acoso sexual en Hollywood, ¿por qué no lo dijeron antes?

Es lo que se pregunta todo el mundo ante la cascada de denuncias por acoso sexual se insinúa oportunismo. Descomponeos los motivos reales del efecto dominó.

¿Por qué?

 

Las denuncias goteaban sobre Bill Cosby. En una portada del verano de 2015, treinta y cinco mujeres lo acusaron de acoso sexual. Un año después, más de otra decena señalaba a Roger Ailes, fundador de Fox News, por la misma razón. En octubre de 2017, un reportaje en el New York Times terminaba de empapar a Hollywood. Harvey Weinstein, fundador de Miramax, era acusado de abusos sexuales. Desde Mira Sorvino y Ashley Judd a Cara Delevingne y Lupita Nyong'o, antes de que acabara el año, unas ochenta mujeres habían denunciado su comportamiento. Las actrices Asia Argento y Rose McGowan lo acusaban de violación. 

Desde entonces las denuncias culebrean por los platós. Acusaron a Roy Price, presidente de Amazon Studios, de acoso sexual o a Brett Ratner, director de X-Men, de masturbarse frente a una actriz. Las inculpaciones alcanzaron a la industria del periodismo y la moda. Condé Nast terminó su contrato con el fotógrafo Terry Richardson y la Radio Nacional Pública norteamericana despidió a su director de informativos. En internet comenzaron a preguntar por qué las denuncias llegaban de golpe, ¿no sería todo una artimaña publicitaria? Seguro que algo querían vender.

Lo que frenó a Argento, contó en una entrevista, fue el miedo a que su historia resultara desacreditada. Dudaba que la creyeran. Ahora veía que las palabras empezaban a traer consecuencias. Las dimisiones se sucedían. Ya no estaba sola. Se sentía escuchada. Katherine Kendall, otra denunciante del productor, explicó que "cuando alguien te asalta de esa manera, sientes, de alguna forma, vergüenza". También temía que Weinstein la incluyera en una lista negra y acabara con su carrera. La actriz y guionista Brit Marling, que huyó del ejecutivo después de que él le tocara los hombros, bautizó la atadura de manos de las víctimas como the economics of consent: los productores regulan la vida de las actrices. De ellos depende su autonomía económica y, por tanto, su libertad. 

 

El poder del grupo 

La doctora en Sociología Fátima Arranz, profesora del máster en Estudios de Género de la UCM, coincide. Razona que las primeras denunciantes allanan el camino y bajo su paraguas se crea una comunidad. La identificación y el grupo eliminan la vergüenza. Quienes se preguntan por qué no lo denunciaron antes suelen ser hombres, dice, intimidados por sentirse interpelados. Optan por centrarse en que ellas deberían haber reaccionado antes en lugar de criticar exclusivamente el comportamiento de ellos. 

En un episodio de Padre de familia emitido hace más de diez años, el bebé Stewie corre desnudo en un centro comercial mientras grita que acaba de escaparse del sótano de Kevin Spacey. Se hizo viral después de que en noviembre varios actores denunciaran al protagonista de American Beauty por abusos sexuales. Él aprovechó la carta de disculpa para salir del armario. 

Yolanda Besteiro de la Fuente, presidenta de la Asociación de Mujeres Progresistas, alerta sobre la institucionalización del abuso. Quentin Tarantino, amigo de Weinstein, admitió que conocía las historias que lo rodeaban. Las tenía cerca: su exnovia, Mira Sorvino, ganadora de un Óscar, se encuentra entre las denunciantes del productor. Mantener un "entorno social en el que los casos afloren y los comentarios no se deslegitimen", señala Besteiro, es fundamental para que, en el del cine y en cualquier campo, el silencio "cómplice" acabe de resquebrajarse. 

 

 

CONTINÚA LEYENDO