Cien mujeres se alzan contra el movimiento #MeToo

Cien artistas firmaron una tribuna en el diario 'Le Monde' para defender el derecho de "importunar" y denunciar el "puritanismo" que surgió tras el caso Weinstein.

Nada dejaba presagiar esta súbita toma de palabra (o más bien de pluma). Catherine Deneuve, Brigitte Lahaie, Catherine Millet… Son solo algunas de las más de cien mujeres artistas que firmaron la Tribuna publicada en el diario francés Le Monde el pasado martes. Titulada "Nous défendons une liberté d’importuner, indispensable à la liberté sexuelle" ("Defendemos una libertad de importunar, indispensable a la libertad sexual"), este manifiesto se aparenta a una crítica abierta de la ola feminista que nos envuelve, de forma más contundente, desde el caso Harvey Weinstein.  

"Ligar de forma insistente o torpe no es un crimen"

Tribuna contra Metoo
La actriz francesa Catherine Deneuve

2017 fue el año de la reflexión y sobre todo de la acción para cientos de mujeres que se atrevieron a romper el silencio, a no seguir negando una realidad que las paralizaban. De un día para otro, decenas de hombres, respetados en el ámbito del cine perdieron su máscara, y demostraron lo que realmente eran: delincuentes y acosadores que actuaban en silencio, con la amenaza como arma. Ante la revelación de su comportamiento, el movimiento #Me too, creado por la activista Tarana Burke en 2007, retomó fuerza, apoyado por artistas como Alyssa Milano que lo “viralizaron” en redes sociales. Otros movimientos e iniciativas como Time’s Up surgieron desde entonces para apoyar estas denuncias, y no permitir que el acoso siga reinando. Prueba reciente de su éxito fue la ceremonia de los Globos de Oro, celebrada el pasado domingo. La cuasi totalidad de los invitados vistieron de negro, para manifestar su apoyo a la causa. El seguimiento de la causa fue y es global, haciendo avanzar a pasos de gigantes la tan preciada y difícil de alcanzar igualdad.

Es ante esta lucha, que parecía tener un apoyo unánime, que se alzaron cien nombres del cine, literatura y música, entre otros, como Peggy Sastre, autora del ensayo La dominación masculina no existe. Con la actriz Catherine Deneuve como cabeza, estas mujeres denunciaron en su tribuna lo que consideran un abuso y una recriminación que traspasa las fronteras de la libertad. Todas critican esta liberación de la palabra que está provocando un fenómeno contraproducente según ellas: “Nos obligan a hablar de una manera, de callar lo que enfada, y las que se niegan a ceñirse a estas acciones son vistas como traidoras, cómplices”. Cuestionan, en este sentido, los límites de este movimiento que perciben como un claro ataque a la libertad individual. Añaden: “La violación es un crimen. Pero el ligue persistente o torpe no es un delito, ni la galantería una agresión machista”. Recalcan en este sentido la persecución perpetua de los hombres, y lo que perciben como un rechazo del otro género y de la misma sexualidad. Las intelectuales insisten en esta “fiebre que consiste en enviar los “cerdos” al matadero. Lejos de ayudar a las mujeres a sentirse más libres, solo sirve en realidad los intereses de los enemigos de la libertad sexual, de los extremistas religiosos, de los peores reaccionarios y de los que consideran que las mujeres son seres aparte, niñas con cara de adultas, pidiendo protección”.

Su indignación ante lo que consideran un movimiento completamente sacado de quicio, en el que se usan términos de una violencia suprema, es inmensa. Denuncian el alcance e injusticia de las redes sociales en las que “los acusados no tienen ni siquiera la posibilidad de defenderse o contestar a estos ataques”. La describen como una “justicia expeditiva” que tiene “a sus víctimas: hombres obligados a dimitir por haber tocado una rodilla, intentado dar un beso, conversado sobre cosas intimas en una cena profesional o mandado mensajes con connotaciones sexuales a una mujer que no sentía una atracción recíproca.” Estas mujeres defienden, más que nada, la libertad de "importunar".

Indignación en las redes

Lejos de pasar desapercibida, esta tribuna fue ampliamente criticada por los usuarios de las redes sociales y asociaciones feministas como 'Osez le féminisme' que tacha de "indignante" la tribuna. La feminista Caroline de Haas critica con ironía este "derecho de agredir sexualmente a las mujeres" y afirma temer lo peor para este año. 

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