La sorprendente relación que existe entre Coco Chanel y la brecha salarial

Cada año, la situación de la mujer en el entorno laboral mejora, pero, lamentablemente, todavía queda mucho por hacer. ¿Dos nombres que llevan por el buen camino? Los del Rey Midas y Coco Chanel.

columna clara serra
La diseñadora Coco Chanel. Foto: Getty

A pesar de que las mujeres cada vez acceden más al mercado laboral y conquistan más posiciones, todavía nos queda camino que andar. Para empezar porque mientras las madres, abuelas e hijas sigamos siendo las que cuidan de los mayores, los niños y los familiares dependientes, seremos las que más difícil lo tengamos para promocionar profesionalmente. Acumularemos jornadas parciales, trabajos temporales y empleos más precarios.  

Pero hay más cosas que combatir. En la economía feminista se habla del "efecto anti Rey Midas" para señalar un fenómeno de falta de reconocimiento que parece perseguir a las mujeres allí donde vamos. Según la mitología griega, el Rey Midas tenía el poder de convertir en oro todo lo que tocaba. Pues bien, en nuestro mercado laboral ocurre con nosotras un efecto inverso: los trabajos desempeñados por las mujeres son los que obtienen una menor valoración social y cuando se masculinizan se revalorizan. Las mujeres españolas cobran, de media, casi seis mil euros menos al año que los hombres. Pasa porque nosotras cuidamos más que ellos pero también por cosas como que el uso de maquinaria pesada suele estar valorado y pagado con pluses de peligrosidad y el uso de productos tóxicos de limpieza no, o porque las cajeras reciben salarios más bajos que los reponedores del mismo supermercado.

"Para desterrar el sexismo del mundo del trabajo hay que mejorar la retribución de profesiones feminizadas, y no solo por el bien de las mujeres enfermeras o maestras, sino porque así seguramente más hombres quieran cuidar y enseñar".

 

Que haya sectores feminizados no impide que al otro lado del techo de cristal haya hombres a los mandos. Si ya hay más juezas que jueces en España ¿por qué no hay una sola mujer entre los veinte altos cargos del poder judicial? Y puede que alguien conteste que en trabajos que llevan siglos desempeñados por hombres, es normal que el poder aun lo tengan más los hombres. Pero el problema es más insidioso y justamente la moda es un buen ejemplo para entenderlo. Porque aunque la costura, como la cocina, fue siempre un trabajo de mujeres, ambas han multiplicado su valor social y su precio de mercado cuando han llegado los modistos y los cocineros. Salvo excepciones como la de Coco Chanel, la costura empezó a ser alta costura en manos de hombres y muchas de las principales diseñadoras actuales lo son porque han heredado una marca masculina.

Para desterrar el sexismo del mundo del trabajo hay que mejorar la retribución de profesiones feminizadas, y no solo por el bien de las mujeres enfermeras o maestras, sino porque así seguramente más hombres quieran cuidar y enseñar. Además, las profesiones históricamente masculinizadas tienen que seguir llenándose de mujeres dispuestas a conquistarlas. Pero hay también profesiones que siempre fueron de mujeres invisibles y hoy son de hombres muy visibles, y esas, como es el caso de la moda, tenemos todavía que reconquistarlas. 

Esta columna apareció originalmente publicada en el número de febrero de 2020 de Marie Claire. 

Continúa leyendo