Opinión

¿Afectará la crisis del coronavirus más a las mujeres?

"Ellas", escribe Clara Serra, "que han seguido cuidándonos, se han expuesto a los riesgos de esta crisis sanitaria y se han expuesto, sobre todo, a los riesgos de la crisis económica posterior".

clara serra columna cabecera
Getty

La crisis del coronavirus ha cambiado nuestras vidas. Las ha cambiado de manera especialmente bestial y dolorosa para todas esas personas que han perdido a sus seres queridos. Pero ha cambiado las cosas para todos porque ha revelado muchas cuestiones importantes. De hecho, ha sacado a la luz qué es lo importante. El cuidado de la vida, ese cuidado que el feminismo siempre ha querido poner en valor y hacer más visible, ese cuidado que ha estado fuera de los libros de economía y las definiciones de “trabajo”, ha pasado a estar en el centro de nuestras preocupaciones, de nuestras decisiones colectivas, de nuestros telediarios. Hemos parado la economía para cuidarnos, hemos aplaudido a quienes salvan vidas y hemos valorado más que nunca la importancia de lo que hacen quienes nos cuidan en hospitales y centros de salud.

Ellas, que han seguido cuidándonos, se han expuesto a los riesgos de esta crisis sanitaria y se han expuesto, sobre todo, a los riesgos de la crisis económica posterior.

 

Esta crisis ha estado llena de héroes anónimos, todos esos que no han parado, que han seguido cuidando la vida de tantas y tantas personas. Desde los voluntarios que han llevado comida a sus casas a los más mayores hasta los jubilados que han pedido volver a incorporarse a las plantillas de los hospitales. Ha estado llena, también, de heroínas. No son solo porque el cuerpo médico en nuestro país esté cada día más integrado por mujeres o porque la mayoría de enfermeras y auxiliares sean hoy, como lo han sido siempre, mujeres. Sino porque existen muchas otras mujeres cuidadoras. Las trabajadoras domésticas y del hogar tampoco han parado en esta crisis: su trabajo ha sido declarado actividad esencial porque muchas personas lo necesitaban. Ellas, que han seguido cuidándonos, se han expuesto a los riesgos de esta crisis sanitaria y se han expuesto, sobre todo, a los riesgos de la crisis económica posterior.

Porque las trabajadoras domésticas, desprotegidas frente al despido y aun sin derecho a prestación por desempleo en nuestro país, siguen padeciendo las consecuencias de una sociedad que ha invisibilizado los trabajos tradicionalmente femeninos y que, por lo tanto, ha infravalorado el cuidado. Ojalá esta crisis sirva para cuidar más de nuestra sanidad. Pero, también, para reconocer y proteger, por fin y plenamente, los derechos laborales de todas esas trabajadoras invisibles que en los momentos de crisis siguen cuidándonos y son también heroínas. Ojalá nos haga poner la vida en el centro. Ojalá nos haga cuidar más y mejor a quienes nos cuidan.

 

Esta columna de opinión apareció originalmente publicada en el número de mayo de 2020 de la revista Marie Claire.

Continúa leyendo