¿Y si el feminismo fuera la solución para acabar con el odio en las redes sociales?

"Twitter es un escenario de faltas de respeto constantes, acusaciones y una permanente cultura del zasca por la cual se premian (con 'likes' y retuits) los ataques directos más maleducados". ¿Puede el feminismo encontrar una solución para el odio en las redes sociales?

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Uno de los asuntos sobre los que han reflexionado algunos filósofos y filósofas durante el siglo XX es la tecnología y los cambios que los avances tecnológicos producen en las sociedades humanas y en nuestra forma de comportarnos. ¿Hacemos tecnología a nuestra medida? ¿O nos adaptamos a la medida de la tecnología? ¿Cambiamos el mundo con los avances técnicos o nos cambiamos a nosotros? ¿Qué consecuencias tiene esto? ¿Seremos capaces de preverlas? En estos tiempos, en los que las redes sociales se han convertido en un medio fundamental de información y han transformado los medios de comunicación, me pregunto si transforman también a las personas y nuestra forma de relacionarnos. Hay una creciente agresividad en las redes y Twitter es un escenario de faltas de respeto constantes, acusaciones y una permanente cultura del zasca por la cual se premian (con likes y retuits) los ataques directos más maleducados. Más que debatir ideas parece que la cosa va de abatir a personas. Comentaba con una amiga que nuestra forma de comportarnos en redes, que parece estar al margen de las reglas de educación y respeto con las que nos tratamos en nuestra vida cotidiana, recuerda a lo que tantas veces ocurre entre quienes van al volante de un coche. Detrás de los cristales del vehículo los conductores se sienten amparados para poder insultarse, amenazarse y dar rienda suelta a su testosterona porque saben que no bajarán de sus coches. Detrás de nuestros usuarios de Twitter o incluso del anonimato que permiten las redes, las personas nos comportamos de una forma parecida.

"Me pregunto si el feminismo podrá aportar alguna clave y ayudarnos a reflexionar sobre lo que estamos poniendo en juego. ¿Podremos generar una cultura del debate más tranquila? ¿Sabremos tratarnos con más cuidado?"

 

El caso es que los seres humanos nos cuidamos mejor en las distancias cortas. no nos tratamos tan mal cuando tenemos que mirarnos a los ojos, cuando compartimos el mismo espacio físico, cuando tenemos que saludarnos. pero las redes sociales y las pantallas a través de las que las miramos, como los vehículos cerrados, introducen una distancia entre las personas. El problema no es menor porque, si bien los coches sirven para transportarnos, las redes sociales han suplantado en nuestro presente a otros medios de información y discusión y deberían servir para dialogar, debatir y discrepar sin insultarnos. A veces, cuando miro el debate del día en Twitter, me pregunto si el feminismo podrá aportar alguna clave y ayudarnos a reflexionar sobre lo que estamos poniendo en juego. ¿Podremos generar una cultura del debate más tranquila? ¿Sabremos tratarnos con más cuidado? ¿Podremos hacer de las redes sociales una herramienta para relacionarnos con el mismo respeto con el que nos tratamos cuando podemos mirarnos y darnos la mano? En definitiva, ¿conseguiremos usar las tecnologías para mejorar nuestras relaciones y conservar un mundo hecho a nuestra medida o esto, a estas alturas, es filosofar demasiado?  

Este artículo de opinión apareció originalmente publicado en el número de marzo de Marie Claire.            

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