Opinión

Todas las crisis afectan más a las familias monomarentales (y esta no será una excepción)

Las mujeres que cuidan de sus hijos solas son vistas por el mercado laboral como empleadas de alto riesgo, apunta la escritora y exdiputada Clara Serra en su columna del mes de julio.

Cuando hay desastres naturales, guerras o crisis económicas, siempre se llevan la peor parte quienes ya estaban en una posición de desventaja. Por eso la crisis del 2008 tuvo un enorme impacto para las mujeres: se profundizaron las desigualdades salariales, se precarizaron los sectores laborales más ocupados por ellas y aumentó, así, la feminización de la pobreza. Aquella crisis económica tuvo un impacto de género y esta pandemia mundial lo está teniendo también. Y, como entonces, las familias que más dificultades están teniendo son las familias monoparentales, familias que en un 90% están encabezadas por mujeres. ¿Cómo afecta a esas madres el cierre de los colegios, el fin de las clases extraescolares o la cancelación de los campamentos de verano? ¿Cómo pueden conciliar las que no comparten los cuidados con nadie y, al mismo tiempo, no pueden permitirse dejar de trabajar y de ingresar?

Durante los últimos años las asociaciones de madres solteras se han organizado para reivindicar su existencia y denunciar su abandono. Mientras las familias numerosas, con independencia de la renta, cuentan con diversas ayudas, las madres solas, que encabezan los índices de pobreza, no tienen todavía un reconocimiento legal. Además, en España, los hijos de familias encabezadas por mujeres viudas reciben una protección que no tienen los hijos de madres que cuidan porque se separaron o porque eligieron de manera voluntaria esa forma de maternidad. ¿Es el abandono institucional hacia las familias monomarentales una forma de discriminar a las mujeres que no cumplen con determinados papeles o que eligen ser madres fuera de la familia tradicional?  

"Para combatir la desigualdad hay que evitar que esta crisis vuelva a golpear, como siempre, a los y las más vulnerables. Como feministas, además, habrá que evitar que la maternidad se convierta aún más en una carrera de obstáculos y en un camino directo hacia la precariedad y la desigualdad laboral".

Las mujeres que cuidan de sus hijos solas son vistas por el mercado laboral como empleadas de alto riesgo y por eso necesitan más ayudas para el cuidado y más protección frente a la discriminación laboral. Antes de esta pandemia las cifras de diferentes oenegés ya eran alarmantes: uno de cada dos niños de familias monomarentales en España estaba en una situación de riesgo de pobreza y exclusión social. Ahora estas familias solo han ido a peor.

Para combatir la desigualdad hay que evitar que esta crisis vuelva a golpear, como siempre, a los y las más vulnerables. Como feministas, además, habrá que evitar que la maternidad se convierta aún más en una carrera de obstáculos y en un camino directo hacia la precariedad y la desigualdad laboral. Habrá que defender a las madres, a todas las madres, sobre todo a las más vulnerables. Y sin dejar por el camino a las mujeres que son madres solas porque han elegido, de manera voluntaria, esa forma de maternidad.

Esta columna de opinión se publicó de forma original en el número de julio de la revista Marie Claire.

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