Cómo reconocer si tu hija está siendo maltratada

Establecer un círculo de confianza con tu hija a veces es complicado. La mayoría de los adolescentes se cierran en sí mismos, buscan apoyo en el grupo de iguales y ven a los adultos como extraterrestres que no tienen nada que ver con ellos. Consideran que nadie los comprende, son los “incomprendidos del mundo”.

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Si somos lo suficientemente empáticas como para ponernos en su piel, entenderemos cómo se sienten y cómo ven el mundo. Todo supone un desafío: las hormonas, los amores, la atracción, el deseo, el decidir qué hacer con tu vida… Realmente están sometidos a más presión de la que nos podemos imaginar, por eso hay que darles un poco de espacio.
No siempre es sencillo lograr que tu hija confíe en ti, pero es fundamental tenderle una mano amiga por si en algún momento necesita de tu apoyo. Si sabe que estás ahí, en ese momento de debilidad o en ese instante de duda, puede que acuda a ti y te pida ayuda.

¿Cómo saber que tu hija está siendo maltratada?

Eric Ward|Unsplash

Antes de nada, debes saber que el enamoramiento en la adolescencia es un cóctel de hormonas extraordinario. Se sienten sobrepasados, alterados, solamente existe esa persona y les cuesta mucho controlar sus emociones – esto también nos pasa a los adultos. Así que, si está siendo maltratada puede que no se dé cuenta, ni que tú seas consciente.
Por eso, te voy a contar cuáles son las cinco claves principales que te ayudarán a saber si está siendo maltratada. Ahora, toma aire, respira y comienza a leer:

1. Privacidad vs confianza. Las personas sometidas a maltrato no diferencian entre privacidad y confianza, porque quiénes las manipulan confunden ambos términos. Un ejemplo muy claro son las contraseñas de los teléfonos móviles o redes sociales. Pregúntale qué opina de dársela a su pareja o de dársela a otras personas. Si confiesa que una pareja tiene que enseñarse todo completamente, comienza a desconfiar.
La clave de una relación se centra en la confianza, no en la supervisión de la privacidad del otro.

2. Permite que quién le gusta la insulte. Si tu hija tiene un mote o un apodo que no le gusta nada, pero permite que esa persona que le gusta la insulte como si no pasara nada. Aquí comienzan a saltar las alarmas. Esta conducta puede producirse en secundaria, pero también en primaria.

3. No sale de casa. Antes era una chica muy popular, a la que le gustaba salir, quedar con sus amigas o ir de fiesta y, ahora, ha dado un giro de 180 grados. Prefiere estar sola a quedar con sus amigas. De hecho, se ha quedado sin ellas, aislada. Solamente tiene a su pareja.

4. Cambia su ropa. Notas cómo va cambiando poco a poco. Al principio serán pequeños cambios de los que ni si quiera tú te darás cuenta, pero con el tiempo los irás percibiendo. Dejará de ponerse ese vestido, esa falda o esos leggins que tanto le gustaban. Los cambiará por ropa más cómoda, más floja, más discreta. Incluso los colores pueden verse alterados.

5. Muestra desinterés. Ha dejado de tener interés, no le preocupa nada de la vida, ni su futuro, ni sus actividades, ni sus amigas, ni sus estudios. Se centra únicamente en hablar o en estar con su pareja. Ha absorbido su mundo por completo.

Si tienes una hija con alguno de estos síntomas es bueno que comiences a tomar acción. Al principio puedes no darle importancia, no querer creértelo, pero con el tiempo todo irá a peor hasta que la relación no se sostenga. Muchas terminan dejando a estas personas, pero otras no. Así que, es conveniente hacer algo.
No será sencillo, porque ella no será capaz de verlo, ni se dará cuenta. Estará tan enamorada que todo tipo de manipulación o maltrato pasará desapercibido ante sus ojos.
Busca más información para poder saber qué está sucediendo: en sus amigas, familias, etc. Trata de hablar con ella y si no responde, busca ayuda profesional.
Si ella sigue negándose y sin ver lo que sucede, deja de presionar. La presión puede dar lugar a que se aleje de ti y eso precisamente no te interesa. Ella debe verte como un apoyo al que acudir en caso de necesidad. Ofrécele esa mano amiga para cuándo la necesite.
En la mayoría de los casos les suele dar vergüenza afrontar esta situación o decírselo a sus familias. Se sienten minusvaloradas y piensan que todo es culpa suya. Abrázala y trátala con cariño, terminará hablando contigo.

(Ante cualquier duda o necesidad consulta con el 016, el servicio telefónico de atención a víctimas de malos tratos).

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