Corea del Norte en primera persona

Una mujer huída de la dictadura escribe sobre el horror que supuso el viaje a la libertad.

Yeonmi Park

"La libertad no es un estado natural para mí. Requiere mucha energía pensar con libertad. No sé ni cuál es mi comida favorita. Aún estoy aprendiendo a ser libre". Yeonmi Park, de 22 años, creció en Corea del Norte, el país más aislado del mundo. Pensaba que el hambre, la vigilancia y la servidumbre al líder formaban parte del estado natural de las cosas y que fuera de su país solo existía el caos.

Cuando tenía 13 años, su madre, su hermana y ella escaparon a China, saliendo de una pesadilla para entrar en otra, la de los traficantes de personas que se aprovechan de la desesperación de quienes huyen. Lo cuenta todo en su libro In Order to Live (Para vivir). Su hermana desapareció por el camino y su madre fue violada para evitar que agredieran a Yeonmi. "Lo intentaron conmigo y ella se ofreció. Lo hicieron delante de mí y yo me dije a mí misma que eso no había pasado. Así es como pude seguir viviendo. Es un truco de superviviente", dijo la autora en una reciente entrevista en el Marie Claire americano.

A su familia y a ella les llevó dos años volver a reunirse en Corea del Sur para comenzar una nueva vida. "Todo allí era brillante, el aeropuerto, la gente. Había árboles y flores. En Corea del Norte no hay color. Puedes sentir la opresión y la miseria", cuenta la autora. Yeonmi recuperó a su hermana, enferma y mal nutrida pero viva. Ahora Yeonmi puede contar al mundo el calvario que supone la dictadura y los  peligros del camino a la libertad. 

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