El derecho de los abuelos a visitar a sus nietos, ¿puede ser un problema?

Hay ocasiones en las que las situaciones familiares se complican en demasía y perjudican a los menores involucrados... Si es tu caso, ¡nuestras abogadas te ayudan!

Sally Draper adoraba a su abuelo Gene
Sally Draper adoraba a su abuelo Gene/ Fotograma de 'Mad Men'.

Se acercan las fiestas navideñas, momentos para estar en familia y disfrutar de la compañía de los más pequeños de la casa. No obstante, debido a posibles problemas familiares, ya sea separaciones, divorcios o incluso el fallecimiento de alguno de los progenitores, hay abuelos que no pueden ver a sus nietos. Es entonces cuando muchos se preguntan si existe algún instrumento legal para ejercer sus derechos. Julia Clavero, socia de ABA Abogadas, y especialista en Derecho de Familia, nos ofrece algunas pautas para entender estos derechos y cómo poder ejercerlos.

Los padres suelen pensar que los abuelos “malcrían” a los nietos, pero a pesar de ese manido cliché, lo cierto es que una sana y continua relación de un niño con sus abuelos es buena e incluso necesaria para su desarrollo. Los abuelos proporcionan valores y un cariño diferente al de los padres, favoreciendo una sólida relación familiar, determinante en la personalidad de cada individuo.

Pues lo que a primera vista parece obvio, la realidad es que no siempre los más pequeños pueden disfrutar de la compañía de sus abuelos, y viceversa. Problemas personales o rencillas familiares, acaban repercutiendo en los más pequeños, que ven como se rompen las relaciones con sus abuelos sin que ellos mismos puedan hacer nada al respecto. 

A menudo se dan casos de abuelos que veían casi a diario a sus nietos, siendo incluso sus cuidadores habituales, y que repentinamente, se ven privados de la relación con los menores. Pero quizás los casos más tristes son los de los abuelos que ni siquiera conocen a sus nietos debido a que han perdido el contacto con sus propios hijos. 

¿Cómo protege la Ley la relación abuelos/nietos?

Nuestro Código Civil (CC) protege tanto a nietos como a abuelos. En el artículo 160 del CC, se recoge el derecho que tienen los abuelos a relacionarse con sus nietos. Así que en caso de que se esté produciendo algún tipo de impedimento, para poder ejercer este derecho, tienen la posibilidad de interponer una demanda en reclamación de un régimen de visitas con los menores, lo que les puede ser otorgado ó denegado en el caso de existir causa justa.

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¿Y qué podríamos entender como causa justa?

Toda aquella que perjudique al desarrollo y salud mental y física de los menores, quienes deben ser considerados el interés más digno de protección. En este sentido, el Tribunal Supremo se ha pronunciado afirmando que la posible existencia de malas relaciones entre abuelos y progenitores no puede considerarse como causa justa para impedir dichas visitas. Puesto que de ser así, al progenitor le bastaría alegar una mala relación con los abuelos para impedir que estos vieran a sus nietos.

¿Cómo se determina un Régimen de visitas de los abuelos?

Después de presentarse una demanda legal, el procedimiento finaliza con la resolución dictada por el Juzgado de Primera Instancia competente. Este determinará si debe concederse o no un régimen de visitas para los abuelos, además de concretar cuál debe ser el régimen de visitas idóneo para cada caso, teniendo en cuenta variables como; la edad de los menores, las relaciones existentes antes de la ruptura o si jamás hubo relación alguna, si los progenitores están divorciados, en cuyo caso hay que tener en consideración el régimen de visitas del progenitor no custodio, etc.

Para ello, las partes pueden solicitar que se emita un informe por el Equipo Psicosocial del Juzgado, a fin de que se pronuncien sobre cuál sería el régimen de visitas más adecuado para cada caso. Sin embargo, puede que en ocasiones dicho informe no resulte necesario, bien porque se llega a un acuerdo entre las partes, o bien por la edad de los menores, que pueden ser escuchados a partir de los 12 años o antes si tienen la madurez suficiente, según el criterio del juez.

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Lo que sí está claro es que el régimen de visitas deberá adecuarse a las circunstancias personales de las partes. No es lo mismo establecer un régimen con un bebé, que con menores de 5 años o de 14 años, si el menor no ha pernoctado nunca fuera de su domicilio, etc., de modo que se puede establecer un régimen que puede contener o no la pernocta del menor en casa de sus abuelos o un régimen de visitas progresivo.

A modo de ejemplo, se puede considerar un régimen de visitas amplio, un fin de semana al mes desde el viernes al domingo, dos días en Navidades – que habitualmente no coinciden con fechas señaladas –, dos días en Semana Santa y una semana en verano. Mientras que un régimen de visitas más restringido sería; un fin de semana al mes, durante unas horas, dos días en Navidades, dos en Semana Santa y dos en verano, todo ello sin pernocta.

Conclusión

Actualmente, nos enfrentamos ante un derecho a favor de los abuelos que es muy controvertido en los Tribunales y cuya reclamación es cada vez más habitual. No se trata de un derecho cuya finalidad sea la de incrementar las visitas que ya tiene uno de los padres del menor al existir un divorcio entre los progenitores del nieto, se trata de buscar el equilibrio justo que proteja el desarrollo psicológico de los menores, y garantice la relación de los mismos con sus abuelos.

En mi opinión profesional, considero que el papel de los abogados es fundamental para realizar una labor conciliadora, favoreciendo la armonía familiar, tratando de garantizar que los menores continúen siendo felices tanto con sus padres, como con sus abuelos, evitando así una guerra absolutamente innecesaria entre ambos.

Nuestra abogada

Nuestra abogada

Julia Clavero es abogada de ABA Abogadas, un despacho de abogadas fundado en 1995 por Ana Clara Belío y Cristina Almeida para ofrecer a los particulares un servicio jurídico con la calidad de los grandes despachos. El bufete está especializado en Derecho de Familia, Laboral y Penal. Cuenta con un equipo de 6 socias, 7 abogados y 3 personas dedicadas exclusivamente a la atención al cliente, así como expertos colaboradores en distintos temas. El despacho ha atendido a más de 5.500 clientes y unos 500 nuevos clientes al año

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