Feminismo para 'dummies': qué es (y qué no) este movimiento

Aunque parezca mentira, en pleno siglo XXI todavía queda mucha labor pedagógica por hacer sobre este tema.

Feminismo
Cartel 'We can do it!' creado por J. Howard Miller en 1943 y que se convirtió en símbolo del feminismo.

 

Que no se ofenda nadie por el título, pero es una necesidad -básica, desgraciadamente- lanzar este mensaje, ya que todavía siguen en nuestra sociedad arraigadas (muchas) connotaciones negativas sobre este movimiento; por no hablar de todos aquellos que viven por y para desprestigiar esta ideología.

Comencemos por lo básico, que viene siendo definir qué es el feminismo. Si lo buscamos en la RAE, encontramos dos acepciones muy simples y aparentemente sencillas de entender:

1. m. Ideología que defiende que las mujeres deben tener los mismos derechos que los hombres.
2. m. Movimiento que se apoya en el feminismo.

¿Se menciona en algún momento que el feminismo vaya contra los hombres, creencia tan extendida? No, lo que expone es que es un movimiento que nace por y para igualar los derechos de la mujer a los del hombre, además de para luchar por la libertad, la propia independencia del género femenino frente al masculino y acabar con una asignación patriarcal de los roles de género; esto es, explicado para dummies, terminar con todas aquellas situaciones que sitúen al hombre por encima de la mujer en derechos, ya sea legislativamente hablando (leyes que discriminen a la mujer, por ejemplo, que todavía se dan en muchos países del mundo) o socialmente, con la aceptación de determinadas conductas machistas (la violencia de género o la culpabilización de las víctimas, por mencionar dos casos).

¿Algunos hitos que le debemos (si eres mujer y estás leyendo esto) al feminismo en España? El acceso a la educación, el derecho al voto, el reconocimiento de la igualdad entre hombres y mujeres y la no discriminación por razón de sexo en la Constitución, la incorporación al mundo laboral, la libertad sexual y reproductiva, el divorcio... Aunque sí, todavía quedan causas pendientes en nuestro país por las que luchar, como la no discriminación en el trabajo, la violencia de género o el arraigo de ciertos comportamientos (micro y macro) machistas en la sociedad.  

¿Y por qué se llama feminismo?

Es una de las preguntas más extendidas cuando se está hablando sobre el tema: ¿Por qué se llama feminismo, y no igualismo?, además de la afirmación de: Machismo y feminismo son igual de malos, yo creo en la igualdad. Para entender esta denominación hay que analizar punto por punto la historia del movimiento feminista, ya que (aunque no lo parezca), tiene mucho que ver.

Sufragismo
Las sufragistas, esas mujeres a las que les debemos tanto/ Getty.

 

¿Has oído hablar de las sufragistas? Ellas fueron las primeras feministas de la historia que, a finales del siglo XIX y principios del XX, lucharon (en diversos lugares del mundo, además) por conseguir algo tan básico como el voto femenino y el reconocimiento de las mujeres como ciudadanos con iguales derechos que los hombres. ¿Parece algo básico en nuestros días, verdad? Pero en esa época (y durante muchos años antes, no lo olvidemos) la mujer había estado considera socialmente un ciudadano de segunda que dependía del hombre para todo (padre, marido, hermano, hijos...) y cuyo ámbito de actuación se reducía al hogar y sus tareas, como el cuidado de los hijos. Y sí, antes de las sufragistas habían existido pequeños movimiento sociales a favor de los derechos de las mujeres, pero ninguno había conseguido éxito hasta el momento.

Y es precisamente aquí cuando nace el término feminismo... ¡de la mano de un hombre! Según los historiadores, es Alejandro Dumas (hijo) el que lo utiliza por primera vez en 1892 en un panfleto llamado El hombre-mujer. En él criticaba a los movimiento sufragistas, que también defendían el divorcio, y utilizaba feminista de forma despectiva para referirse a ellas; lo que consiguió fue las mujeres se apropiaran de él y le dieran la vuelta, convirtiéndolo en su signo de identidad y en el nombre de su lucha. 

feminismo
Manifestación feminista en los años 70/ Getty.

 

La segunda ola del feminismo se sitúa a principios de los años 60 (¿quién no tiene en su retina la imagen de las feministas quemando sujetadores?), aunque sus objetivos cambiaron: la libertad sexual de la mujer y su incorporación igualitaria al mundo laboral eran sus principales reclamaciones. Este feminismo está considerado como hijo de Simone de Beauvoir, una filósofa francesa que, en los años 50, había publicado El Segundo Sexo, una obra en la que la pensadora afirmó que el ser humano es una existencia que goza de autonomía y libertad, por lo que prohibir a un ser humano (mujer) esta posibilidad, es injusticia. 

¿Y todos los feminismos son iguales?

Llegados a este punto, y una vez entendido qué es el término feminismo y por qué se utiliza esta denominación para referirse a los movimiento ligados a los derechos de la mujer, la pregunta siguiente es, ¿existe un solo feminismo? No, igual que existen diversas corrientes políticas dentro de un mismo espectro ideológico (por ejemplo), hay muchas formas de entender el feminismo y múltiples interpretaciones de su lucha, no de sus objetivos. Desde el feminismo con tacones de Beyoncé o Emma Watson al de asociaciones como FEMEN, hay un amplio abanico de feminismos.

Pero no olvidan la causa común: acabar con las imposiciones del patriarcado (o heteropatriarcado, según el feminismo lésbico), que otorga la primacía social al hombre y revela a la mujer a un segundo plano al servicio de este; la mujer ante esto se revela y pide ser considerada una igual en derechos frente al hombre como individuo. Porque (repetimos), aunque no lo creas debido a todo lo que has oído/leído/visto, eso es el feminismo, simple y llanamente. 

¿Y qué no es feminismo?

Muchas veces el feminismo no solo se malinterpreta como un movimiento de odio a los hombres (error, si todavía lo piensas, vuelve a leer este artículo desde el principio), si no que dentro de grupos de mujeres que se autodenominan progresistas aparecen conductas que no lo son y que siguen situando con sus hechos a la mujer como dependiente del hombre.

¿Un ejemplo? El caso que varios medios han denunciado y que levantó ampollas en las redes sociales: el de la Asociación de Mujeres Progresistas de Bigastro (Alicante), que para celebrar el Día Internacional de la Mujer hizo pública una carta en la cuenta de Facebook del ayuntamiento de la localidad.  

bigastro
Captura de pantalla de la publicación del Ayuntamiento de Bigastro en su Facebook.

 

Aunque ellas afirman que quieren reivindicar la igualdad entre hombres y mujeres, no lo hacen, ya que el único adjetivo que debe acompañar a la palabra mujer es libre. El deber de una mujer no es ser madre, es su libertad elegirlo; no es su obligación llorar en silencio, debe ser libre para poder denunciar situaciones que la discriminen y ataquen su integridad; ni debe situarse debajo del brazo de un hombre que la proteja, pues estamos a su lado en igualdad de condiciones y, además, somos libres para elegir estarlo, no estarlo o situarnos al lado de una mujer. Tampoco somos princesas o damas bellas y pasionales, somos simplemente mujeres que deben ser siempre respetadas. 

Son precisamente este tipo de comportamientos disfrazados como igualitarios unos de los que más daño causan en la sociedad y más lastran la lucha de las mujeres a favor de la igualdad.

En conclusión...

Si has llegado hasta aquí, después de todo nuestro larguísimo artículo, ¡enhorabuena! Aunque no lo parezca, nuestro objetivo solo ha sido el de aportar algo de luz a un tema tan confuso, que tan negativo está considerado socialmente debido a ciertos comportamientos estereotipados, sobre el que tanto se distorsiona la información y que tan necesario es crear conciencia.

Así que, la próxima vez que alguien te pregunte si eres feminista, solo esperamos que no dudes en tu respuesta. 

Etiquetas: feminismo

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