La columna de Charo Lagares: De árboles y mascarillas

"Decoraron el árbol con tampones y compresas empapados de pintura roja. Protestaban porque “os molesta más la sangre de la menstruación que la de las mujeres asesinadas”. "

Ellen Pompeo en 'Anatomía de Grey'

Iba para registradora y le dio por pensar que el dinero no daba la felicidad. Ahora nuestra redactora escribe Notas al margen, una columna mensual en la que repasa la actualidad del feminismo. Quiere ser como Dorothy Parker. Solo ha conseguido sus ojeras.

 

Así es Charo Lagares, redactora de cultura de Marie Claire, quien comienza su andadura en la web con esta columna de opinión. En ella nos desgranará su opinión sobre diversos sucesos que salpicará con su genialidad y característico humor. Un baño de realidad aderezado con referencias que te sacarán del letargo de infoxicación del que vivimos presas. Un espacio por y para la mujer, ¡bienvenidas!  



 

Al rojo en un árbol de Navidad le pasa como a la figurita de un flamenco en el salón de un millennial: tiene que estar presente. En un centro de formación permanente de A Xunqueira, en Pontevedra, los alumnos de un ciclo de igualdad de género le hicieron al pino un total look en blanco y carmín. Decoraron el árbol con tampones y compresas empapados de pintura roja. Protestaban porque “os molesta más la sangre de la menstruación que la de las mujeres asesinadas”. Una amiga me preguntó una vez cómo llevaba las compresas desde el bolso hasta el cuarto de baño del trabajo. En una bolsita. “¿Ves? ¡Porque te avergüenzas! Nos han enseñado a avergonzarnos”. Ninguna vergüenza. Mi decisión la rige la misma razón por la que no anuncio qué voy a hacer en el cuarto de baño antes de ir ni me planto un bikini de flores sintéticas como vestido de noche. Estética. Y en la pérdida de la estética a los chicos del árbol se les va la ética.

El 95,1% de los españoles, según el último informe del CIS sobre de la percepción social de la violencia de género, considera que los malos tratos físicos contra las mujeres son “inaceptables y siempre deben ser castigados por la ley”. España, con una de las tasas de homicidios por violencia de género más bajas de la UE (menos del 0,5 por cada 100.000, la ONU dixit), es, de acuerdo con un eurobarómetro publicado en 2016, el segundo país europeo que mayor rechazo muestra a la violencia machista.Pero la emoción es automática, un reflejo. Enfriarla y filtrarla por el colador del conocimiento constituye un esfuerzo sin recompensa evidente. Reaccionar tras el impulso, en cambio, incluye de inmediato en un grupo. Supurar afirmaciones desde una emoción remendada por el miedo solo ratifica que en los humanos el mecanismo de supervivencia animal funciona sin incidencias. Pero la razón debe domesticarlo. Un poquito. Lo suficiente como para alarmarse cuando la senadora estadounidense Alexandria Ocasio-Cortez explica que lo importante es estar moralmente en lo cierto y no los flequillos pamplineros de los datos y la semántica. En un vídeo, recordaba la europarlamentaria Maite Pagazaurtundúa que el miedo y la mentira se contagian. Hay una responsabilidad en lo que transmitimos y en el metro cualquiera que no haya sido criado por Bagheera y Baloo se pone la manita frente a la boca al estornudar. Para la transmisión de la histeria también hay mascarillas. Se llaman prudencia.

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