La larga sombra del Rana Plaza

¿Ha cambiado algo dos años después del derrumbe que mató a 1.300 trabajadores explotados en Bangladesh?

Bangladesh

Hace poco más de dos años, el 23 de abril de 2013, el desplome de un edificio agrietado y repleto hasta la asfixia de una masa de trabajadores textiles explotados dejó un saldo 1.134 muertos y más de 2.500 heridos tras de sí. Pero, ¿logró esa tragedia mejorar las condiciones laborales del sector en Bangladesh, Camboya o China? Los hechos indican que no.

Escasas compensaciones. Existe un fondo de compensaciones para los afectados al que, dos años después de la tragedia, aún le faltan 8,5 millones de dólares de contribuciones de las marcas de ropa para alcanzar la cantidad estimada necesaria.  

Solo sobre el papel. Hay en marcha tres compromisos por parte del Gobierno y empresas: el Plan de Acción Nacional, el Acuerdo de Fuego y la Alianza para la Seguridad de los Trabajadores de Bangladesh. Unas 200 empresas han firmado este último acuerdo pero, según la ONG Clean Clothes Campaign, ese número es insuficiente y se debe aumentar el nivel de exigencia.

A puerta cerrada. Según Human Rights Watch, solo un 10% de las empresas de producción textil en Bangladesh tiene sindicatos, los propietarios son suficientemente poderosos como para negarse a aceptar inspecciones y los abusos a los trabajadores siguen siendo la norma.

Drama viral. En febrero, las imágenes de unos blogueros de moda llorando tras conocer de cerca las condiciones de trabajo en una fábrica de Camboya se hicieron virales. También los mensajes de socorro en las etiquetas de prendas baratas supuestamente bordados por quienes las fabrican. Las conciencias despiertan y se toman medidas, pero con una lentitud que podría ser mortal.

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