'Mamas Lumière', agentes del cambio

La lucha contra la desnutrición infantil pasa por algunas madres muy especiales. Acción Contra el Hambre las localiza en Mali, Mauritania o Sudán para que se conviertan en agentes del cambio y líderes en sus comunidades. Son las 'mamas lumière'.

Dicen que la fuerza de una madre se multiplica en las situaciones de peligro para su hijo. El cóctel de adrenalina e instinto de protección las convierte prácticamente en superheroínas capaces de proezas fuera del alcance del resto de los seres humanos. En muchos lugares del mundo la situación de peligro no se reduce a un momento concreto, a un imprevisto en un paso de cebra o un accidente en el parque, sino que forma parte de la rutina y el contexto general. Las personas que los habitan se levantan cada mañana en el peligro y en el peligro se acuestan. Su amenaza es el hambre.  

'Mamas Lumière', agentes del cambio

Assatu Camara fue abandonada por su marido hace medio año con tres hijos, los gemelos Fenga y Femusu, de 9 meses, y el pequeño Musa, de casi 3 años. A pesar de encontrarse entre las más pobres de la comunidad maliense de Kounssoum, Assatu fue capaz de salvar a sus hijos de la malnutrición aguda que azota su país. ¿Qué hizo Assatu para mantener a sus niños sanos mientras que sus vecinos, viviendo en las mismas condiciones, no lo hicieron?

Aquí interviene el ingenio, la intuición, las buenas prácticas sanitarias y un aprovechamiento creativo de los escasos recursos. Mujeres como ella son la clave de la salvación para Acción Contra el Hambre.  

Luz de esperanza

'Mamas Lumière', agentes del cambio

Assatu es una Mama Lumière, una 'mamá luz', así es como llama esta organización a las mujeres que escoge como agentes del cambio en sus campañas contra la desnutrición infantil en países como Guinea, Mali, Mauritania y Senegal. La premisa del proyecto es identificar a estas mujeres que, a pesar de encontrarse en las mismas condiciones de precariedad que el resto de su entorno, consiguen mantener a sus hijos sanos. La organización les da voz para que tomen protagonismo en sus comunidades y transmitan sus recursos, y los que la propia organización les proporciona, a otras familias. Es una estrategia ingeniosa basada en la idea de que, en lugar de imponer las soluciones desde el exterior, hay que buscarlas en las propias comunidades. Si existe Assatu y sus niños están bien, puede haber otras muchas como ella. 

"En cada uno de los países en los que se ha emprendido esta estrategia hay una media de entre 600 y 700 beneficiarios entre madres y niños tratados", explica Marisa Sánchez, técnica de nutrición y salud de Acción Contra el Hambre. "El programa localiza a las madres con niños mejor alimentados y con mejores hábitos sanitarios. A través de sesiones educativas, ellas hablan de su experiencia a sus vecinas. Las madres aprenden haciendo".

Los beneficios colaterales son tan importantes como el objetivo principal. Los vínculos de la comunidad se fortalecen, las mujeres se empoderan y, en medio de condiciones duras, estas personas toman el control sobre su propio destino. "Es verdad que, en lo que se refiere a los cuidados de la familia, es mejor trabajar con mujeres. Cada vez más, incluimos a hombres en este tipo de proyectos para que tomen conciencia del problema y se impliquen más en el cuidado tanto de las mujeres durante el embarazo como de los niños especialmente los menores de 2 años", continúa Marisa Sánchez.

Un método cercano

'Mamas Lumière', agentes del cambio

Los comienzos de esta metodología se remontan a los Hogares de Aprendizaje y Rehabilitación Nutricional, los FARN en sus siglas en francés, que se crearon en Haití en los años 60 como respuesta a los problemas de malnutrición. En estos centros se utilizaban alimentos locales baratos y leche de continuación sin ningún medicamento para tratar de demostrar que se podía recuperar la salud de los niños sin necesidad de medicarles y con las soluciones más cercanas. Se detectó entonces que el método era demasiado lento y dependiente del exterior. Además, una vez que la malnutrición severa de los niños en una comunidad estaba paliada, el proyecto pasaba a otra. Faltaba el esfuerzo educacional para que las madres pudieran continuar con las buenas prácticas que mantenían a sus niños sanos. Entonces se le dio una vuelta de ingenio al método y derivó en el modelo de las Mamas Lumière. Se utilizaba la cocina de una voluntaria propuesta por la comunidad en la que las madres aprendían a preparar los menús. Lo que ponían en práctica no se les olvidaba nunca. "El efecto sobre la situación nutricional y la mejora en los cuidados infantiles siempre ha sido muy positivo, porque la estrategia está basada en una implicación de la comunidad desde el primer momento para que ellos sean los propios agentes de cambio hacia las prácticas beneficiosas. Una vez que lo tienen claro es muy fácil que lo mantengan por ellos mismos, si no siempre con el mismo modelo de 'mamá luz' dentro de los FARN, con modelos de movilizaciones comunitarias regulares para la promoción de buenas prácticas liderados por mujeres", cuenta Sánchez.

Escuchar a la tradición

'Mamas Lumière', agentes del cambio

No es raro que los proyectos contra la desnutrición infantil fallen en el largo plazo por chocar con las costumbres de la comunidad. A menudo son prácticas que no encajan con los hábitos y no logran convertirse en parte de la rutina. Le sucedió a la fundación de Melinda Gates en África, por ejemplo, después de haber invertido millones, y en Perú con el programa nutricional de lucha contra la anemia infantil que emprendió el gobierno de ese país. La costumbre local es tomar un agüita o infusión después de cada comida, lo que impedía que el organismo asimilase el suplemento de hierro administrado en polvo.

Escuchar a la tradición y darles poder a las madres locales también funcionó en este caso. Lo que Acción Contra el Hambre hizo en la provincia de Huanta (Ayacucho, Perú) fue recuperar dos recetas ancestrales ricas en hierro: el charqui, una forma de salazón; y la sangrecita, parecida a nuestra morcilla. Localizó a las mujeres con capacidad de liderazgo que se atrevieran a probarlas y enseñar a sus vecinas, y puso en marcha el método, esta vez para luchar contra la anemia. El resultado no solo ha mejorado la salud de los niños, sino también la economía de la comunidad. Las mujeres han montado una pequeña cooperativa de salazón y envasado de pescado que les proporciona un oficio remunerado. Poner en manos de las madres el futuro de sus comunidades en las que la vida  es difícil y la supervivencia no está asegurada ha resultado ser la estrategia más efectiva.

Actúa

'Mamas Lumière', agentes del cambio

Más de 5.000 profesionales en todo el mundo luchan desde Acción Contra el Hambre por un mundo más justo. Tú puedes ayudarles.

Alcance. Acción Contra el Hambre no solo actúa contra la malnutrición, sino también tiene programas de agua, saneamiento, respuesta a catástrofes, incidencia en las políticas que pueden reducir el hambre y acceso al empleo. En todos sus ejes, la organización llega a más de 13 millones de personas cada año. 

Dónde. En un total de 46 países de los cinco continentes. España está entre ellos.  

¿Qué puedo hacer yo? Si quieres formar parte de proyectos como el de Mamas Lumiére hay varias maneras de hacerlo: con una donación puntual, haciéndote socia o movilizándote en sus campañas. 

Puedes donar por teléfono llamando al 900 100 822

Por transferencia bancaria en cualquiera de las siguientes cuentas:

  • Santander: ES57 0049 0001 5928 1009 0000
  • Bankia: ES44 2038 1820 2560 0048 6507
  • La Caixa: ES86 2100 2999 9302 0003 0018

accioncontraelhambre.org

Continúa leyendo...

COMENTARIOS