La niña que sobrevuela el machismo con un monopatín (y otras noticias exprés)

En la India, una niña de siete años escapa de las tradiciones sobre un monopatín y en Estados Unidos la política milenial, en manos de Alexandria Ocasio-Cortez, se hace 'cool' a través de una Nintendo.

La demócrata Alexandria Ocasio-Cortez. Getty.
La demócrata Alexandria Ocasio-Cortez. Getty.

 

Suaviza la severidad frente al micrófono en internet. A sus 30 años, Alexandria Ocasio-Cortez capitanea la política milenial.

Alexandria Ocasio-Cortez juega a Animal Crossing. El videojuego que ha colonizado las Nintendo de acá y de allá durante la cuarentena llegó a la consola de la diputada demócrata. Lo tuiteó y sus seguidores hicieron la ola. La aparente frescura en las redes sociales es el núcleo de su sello. En Instagram bailó cuando le entregaron la llave de su despacho. En Twitter juega al pimpón con las críticas de congresistas y periodistas. Reprueban su ingenuidad. Ha llegado a la política, dicen, con las ideas de la universidad aún apuntadas en el cuaderno. Rechaza las reglas del juego. Quiere la política limpia, sin intereses empresariales en las espuelas. Lo hace en traje de chaqueta, con tacones, aros de oro y los labios pintados. Las formas, ella sí lo ha comprendido, también son fuerza. Aunque, a sus 30 años, sea solo la de despegue.

Los padres de AOC, de orígenes puertorriqueños, arraigaron en el Bronx. Ella se graduó, cum laude, en Relaciones internacionales por la Universidad de Boston.
A quien escuche

Jalean en las redes sociales y en las calles. El Aborcyjny Dream Team recorre el centro de Europa para fortalecer derechos.

En Polonia, los supuestos para llevar a cabo un aborto son estrictos. El país mantiene una de las legislaciones más rígidas de Europa. Solo la salud de la madre, las malformaciones del feto, el incesto o la violación permiten, desde 1993, acudir a una clínica abortiva. El Aborcyjny Dream Team recorre ciudades y pueblos polacos impartiendo talleres sobre derechos reproductivos. Quieren que el aborto sea accesible y aceptado

El tío de una amiga le regaló el monopatín y Kamali rodó hasta las cámaras. La imagen acabó en el muro de Facebook del patinador Tony Hawk y la directora neozelandesa Sasha Rainbow hizo las maletas. Salía a la caza de una historia.

En Mahabalipuram, al sudeste de India, los elefantes son de piedra. Desde el siglo VII montan guardia entre pequeños templos frente a la bahía de Bengala. Lo que se mueve por la ciudad removiendo guijarros y cuchicheos es pequeño. De tamaño y de edad. Kamali tiene siete años. Atraviesa las calles en monopatín, levantando polvo y piel. La suya. En las heridas se le pegan los chismorreos vecinales. Cómo permitirá Suganthi que su hija se exponga a las caídas, cada cicatriz será una décima menos en sus probabilidades de contraer matrimonio, le va a arruinar la vida a la niña. Ella quiere que Kamali sea libre. Que aprenda, que se caiga y que se levante. Que se valga por sí misma. Ella no pudo mientras vivía con su marido. En casa de sus padres, madre e hija se sienten libres. El corto documental Kamali cuenta su historia. Una merecedora de una nominación al BAFTA.

Charo Lagares

Charo Lagares

Iba para registradora y le dio por pensar que el dinero no daba la felicidad. Ahora quiere ser como Dorothy Parker. Solo ha conseguido sus ojeras.

Continúa leyendo