Peceras, una reflexión estremecedora sobre la violencia machista

Anoche se estrenó en el Teatro Lara esta obra de teatro dirigida por Carlos Be, que recrea un futuro cercano donde la ley ampara la profesionalización de las víctimas de maltrato de género.

peceras

-Para qué necesitamos razones si es legal. Desde cuándo...

-Es más entretenido, y fluye. ¿Entiendes? Fluye.

Estas líneas corresponden al guión de Peceras, la obra de Carlos Be que anoche se estrenó en la intimidad de la sala Lola Membrives del Teatro Lara. En ella, los actores Fran Arráez y Manuel Moya (o David González y Manuel Ugalde, según el día) transportan al espectador a una distopía, un futuro más o menos cercano y terrorífico donde la violencia machista se acepta y se practica de forma profesional. Bueno, en realidad, las profesionales son las víctimas. Y las peceras son el escenario donde desarrollan su actividad. ¿La invitada de Gus (Arráez) y Rober (Moya)? Es Livia, personaje interpretado por la actriz Carmen Mayordomo, que se someterá a su juego de forma voluntaria.

La trama se ubica en un mundo donde hay tantas víctimas que surge una profesión amparada por el ordenamiento jurídico y aceptada por la sociedad, cuyas trabajadoras pueden afiliarse incluso a un sindicato profesional. Dividida en siete cuadros, Peceras invita a los espectadores, voyeurs de la acción, a enfrentarse al maltrato de género y a discurrir sobre los límites entre la moral y la legalidad.

En cualquier circunstancia la violencia es inaceptable. Y la posibilidad de que un día esta realidad se invierta resulta espeluznante. Peceras recrea ese mundo hipotético, donde maltratadores y víctimas ejercen su derecho a serlo mientras el espectador se convierte en cómplice involuntario de los hechos. La interpretación es sublime y el guión, perfecto. Aunque no sea agradable, la reflexión es importante.

Etiquetas: violencia de género

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