Veronica Savchak: 'No hay palabras para describir este miedo'

Profesora de inglés de origen ucraniano, Veronica nos cuenta en primera persona cómo está viviendo el conflicto.

1,53 millones. Es la aterradora cifra de refugiados ucranianos que han huido del país en la actualidad, según tuiteó Filippo Grandi, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). Se trata del mayor éxodo desde la Segunda Guerra Mundial en Europa. Y sin duda una de las mayores catástrofes de la historia de nuestro continente.

El pasado 24 de febrero, el ejército ruso invadió militarmente Ucrania, dando un paso más en el conflicto que se inició en el año 2014. El reconocimiento de las autoproclamadas Repúblicas de Lugansk y Donetsk precedió una serie de ataques, orquestados por Vladímir Putin y que desde entonces, han supuesto enfrentamientos a diario, huidas y muertes de civiles. Pese a varios intentos de "negociaciones" y propuestas de corredores humanitarios (siendo los de Bielorrusia considerados inmorales por Ucrania), la lucha prosigue con la sombra de un ataque nuclear. 

Numerosas instituciones han emprendido acciones especial para ayudar a la población. Entre ellas, UNICEF, Cruz Roja pero también Nova Ukraine o People in Need, una de las organizaciones que se encuentra en Praga y se encarga de distribuir las donaciones que llegan al lugar a través de otras organizaciones o asociaciones para prestar asistencia a los refugiados. Asimismo, firmas de cada punto del globo han brindado ayudas, además de posicionarse con firmeza en un conflicto bélico que podría lamentablemente alargarse.

Veronica Savchak
Gtresonline

La situación es tan extrema como preocupante. Son, en este sentido, numerosos los supervivientes que han compartido su experiencia tanto desde Ucrania como desde países fronterizos, donde se han visto obligados a acudir ante el peligro constante. Nuestra compañera de Marie Claire Ucrania, Katerina Lagutina, originaria de Donbass nos contó recientemente: "Aquí no hay protección. Pero la reacción de la población me impactó: todos están tan tranquilos, siguiendo las reglas. Incluso los niños no lloran en los refugios. La gente está organizando el suministro de agua, lugares para sentarse... Las tiendas y las farmacias están cerradas en nuestro distrito, pero aún tenemos agua y electricidad. Internet todavía funciona, pero no bien".

Entre miedo, indignación y esperanza, Veronica Savchak, 30 años, profesora de inglés originaria de Kharkiv, Ucrania, nos cuenta también su experiencia en este emocionante vídeo.

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