Visto en Marie Claire México: 'Zona XY'

En agosto de 2010, la revista 'Time' mostró en su portada la fotografía de una joven afgana con graves mutilaciones y un aviso para sus lectores.

Zona XY

La imagen era “perturbadora” y “alarmante”, advirtió Richard Stengel, director de la publicación en ese entonces, pero “confrontaría a la audiencia con el tratamiento que da el régimen Talibán a sus mujeres”. Él mismo presentó el doloroso retrato a sus hijos de nueve y doce años, quienes inmediatamente sintieron pena por la pequeña Aisha. La simpatía y el sentido de justicia moral, provocados por el proyecto de liberación femenina en Afganistán, eran –y son todavía– los marcos dominantes de la percepción que tiene el mundo occidental acerca de las mujeres afganas; pero desafortunadamente, los detalles íntimos que no encajan fácilmente en la lástima o la fantasía de emancipación, son frecuentemente ignorados. Es en la búsqueda de aquellas narrativas ocultas que la periodista Jenny Nordberg estableció una reciente investigación. Su libro, The Underground Girls of Kabul (Las niñas subterráneas de Kabul), explora la práctica del “bacha posh”, que consiste en disfrazar a las niñas como varones tanto en la familia como en la comunidad. El personaje principal de la historia de Nordberg es una mujer llamada Azita, miembro del parlamento de Badghis, provincia ubicada en el área rural de Afganstán. “Ella personifica el nuevo plan americano para la nación de Medio Oriente”, mencionó la autora, quien ya había escrito sobre la familia de Azita y el “bacha posh” en un artículo para el periódico Times en 2010. Con una Constitución reformada en 2004 que dictamina 25 por ciento de representación femenina en el congreso, Azita, la esposa de un pobre granjero, pide dinero prestado a sus amistades para competir en las elecciones y gana. Existe sólo un problema con su repentino ascenso a la vida pública: Azita tiene cuatro hijas y ningún hijo, lo que señala una falta de fortaleza. Para arreglar la situación, Azita y su marido transforman a la menor de ellas en un varón. La creación del “Mehran”, como se le conoce al hijo nuevo, resuelve el conflicto. Sin embargo, con el paso de cada página, Nordberg nos va revelando los pormenores del “bacha posh”; desde las repercusiones psicológicas de esta imposición, hasta su presentación como un espejismo, pues se trata de una peligrosa farsa debe terminar con la llegada de la pubertad. Así, a través de entrevistas extensivas con algunas mujeres que pasaron por tal situación, la observación de las víctimas actuales y conversaciones con doctores y maestros, Nordberg desentierra los secretos de una di- námica que seguramente sorprenderá a la armada, al servicio médico y a los expertos de género en el país después de la invasión.

 

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