Opinión

Clara Serra, nueva colaboradora de Marie Claire

La escritora, profesora de filosofía y activista feminista Clara Serra se estrena en Marie Claire como columnista. En su primer artículo, la exdiputada de Más Madrid explora las fronteras entre la belleza, la transexualidad y el feminismo.

Clara Serra comenzó como profesora de filosofía y acabó metiendo un pie en la política. Ha sido diputada de Podemos y de Más Madrid. Ha escrito dos libros sobre feminismo: Zorras y leonas: estrategias políticas feministas y Manual Ultravioleta. Feminismo para mirar el mundo. Esta es su primera columna para Marie Claire

Feminismo, lucha trans y las fronteras de la belleza

EUPHORIA ZENDAYA
Hunter Schafer y Zendaya en una escena de 'Euphoria', de HBO.

Uno de los grandes frentes de batalla del feminismo es la lucha por conquistar el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos. La mutilación genital es una de las más extremas versiones de la expropiación de nuestra sexualidad, nuestro placer y nuestra maternidad, pero hay muchas expresiones de lo mismo. Batallamos contra ello cuando exigimos el acceso a los anticonceptivos, a la reproducción asistida o al aborto. En nombre de esa libertad también las personas trans han hecho sus demandas, reclamando el acceso a los tratamientos hormonales o las cirugías. "Mi cuerpo, mi decisión" sigue siendo un lema que hace falta decir hoy a curas, jueces y médicos. Pero las mujeres sabemos que no se trata solo de una batalla individual, sino que requiere también cuestionar las normas estéticas y los imaginarios sobre nuestros cuerpos. Las voces críticas del activismo LGTBI de nuestros días, como lo es la del sociólogo Miquel Missé, plantean este mismo reto. Las personas trans tienen derecho a cambiar sus cuerpos, pero la pregunta es ¿está nuestra sociedad dispuesta a que existan también otras opciones? ¿Cuántos cuerpos posibles existen para los hombres y cuántos para las mujeres? Si vamos a defender la libertad, tan  imprescindible es que las personas trans tengan derecho a modificar sus cuerpos como lo es que no se vean obligados a ello.

 

Hoy, que las personas trans protagonizan series como Euphoria, de HBO, o Pose, de Netflix, hoy que modelos como Valentina Sampaio es portada de Vogue, podemos decir que las personas trans son más visibles y que la moda ha mostrado la belleza de la indefinición y ha erotizado los rostros andróginos. Pero si volvemos a los cuerpos es necesario hacer dos cosas a la vez. Por un lado, blindar las decisiones individuales –que no pueden tomar ni curas ni jueces ni médicos–; por otro, cuestionar unos cánones sociales que siguen dejando fuera muchos cuerpos posibles. Si estamos de acuerdo en que conquistamos más libertad erotizando las curvas y las arrugas y ensanchando la belleza más allá de la juventud, deberíamos también apostar por visibilizar la belleza de los cuerpos trans en toda su pluralidad. Esta es una tarea pendiente y en octubre, el mes en el que el movimiento trans sale a las calles a reivindicar lo que queda por hacer, conviene recordar que esta lucha nos interpela a nosotras también y que ganaremos la batalla si la damos juntos y juntas. 

 Esta columna de opinión apareció publicada en el número de octubre de Marie Claire. 

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