La piel de la mujer durante el embarazo: mitos y verdades

Los cambios que se producen en el cuerpo de la mujer durante en el embarazo se deben a las fluctuaciones hormonales que aparecen para crear un ambiente adecuado para el crecimiento del bebe. Estas modificaciones pueden hacer que aparezcan algunas alteraciones en la piel de la mujer que pueden incomodarla.

Mitos y verdades de la piel de la mujer durante el embarazo
IStock

No podemos definir una piel estándar para todas las embarazadas, cada mujer tiene un tipo de piel con unas características totalmente diferentes aunque se compartan características comunes. Cada piel se comportará de distinta manera en función de sus características previas, sus genes y en función de la evolución del embarazo. Por ejemplo, es cierto que aquellas mujeres con una piel del rostro con tendencia acneica, puede sufrir un empeoramiento de su acné, con más lesiones inflamatorias durante el embarazo.

Aquellas mujeres que sufran de rosácea pueden tener brotes más intensos los primeros meses, pero normalmente mejora significativamente según avanza el embarazo. Las pieles sensibles y secas, se volverán todavía más sensibles y más secas, precisando un cuidado más intenso durante estos meses. Por su parte, las pieles mixtas con tendencia grasa, que no sufren de acné, ni de rosácea, ni son sensibles, pueden presentar lesiones inflamatorias (granitos) en zonas de marcada influencia hormonal como las mandíbulas y el mentón de forma esporádica durante el embarazo, lucirán con algo más de grasa en la zona centro facial y algo menos seca en el resto del óvalo. Eso sí, mostrarán una piel del rostro más jugosa y luminosa, por regla general.

 En cuanto al cuidado estándar de la piel facial durante estos meses, se debe insistir mucho en la fotoprotección para evitar la aparición de manchas, en especial en aquellas pieles más propensas a desarrollarlas. También hay que estar muy pendientes de la hidratación porque resulta un factor clave para proteger la piel de los efectos que en ella se irán produciendo. Utilizar una crema que no aporte mucha grasa para así evitar la aparición de acné y limpiarla con un jabón suave o con agua micelar son las claves para un buen cuidado de la piel. En aquellos casos más particulares, lo mejor es acudir al dematólogo o dermatóloga para que pueda acertar con un tratamiento totalmente adecuado para ti, tu tipo de piel y tus necesidades.

¿Y las estrías? ¿Qué es lo único que funciona?

Es inevitable que la piel del resto del cuerpo también se modifique, apareciendo sequedad en zonas como las extremidades, o hiperpigmentaciones (oscurecimiento) de determinadas zonas como las axilas o la línea alba. Además, hay un riesgo elevado, aunque muy condicionado por el tipo de piel de cada mujer, de que aparezcan las temidas estrías: principalmente en la zona abdominal y en los pechos. Estas pequeñas marcas se deben a la distensión en ocasiones muy intensa de la piel que se produce con el embarazo. Para tratar de evitarlas, lo único efectivo es la hidratación excesiva de la piel de las zonas susceptibles a desarrollarlas, bien con una buena crema hidratante o aplicando cremas específicas antiestrías. Aun siendo muy disciplinada, pueden aparecer en las últimas semanas de embarazo debido al estirón final.

Para mantener la piel del cuerpo sana durante el embarazo, la mayoría de los dermatólogos recomiendan duchas diarias cortas con agua templada, aplicar buena cantidad de crema hidratante por toda la superficie corporal e insistir en las zonas susceptibles de estrías, al menos, dos veces al día.

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