15 días sin redes sociales

Retamos a nuestra protagonista durante dos semanas: ¿conseguirá desengancharse de las redes sociales?

Alba Jiménez de la Rosa en Mamá Framboise

Aquí empieza nuestro primer reto con una de las adicciones más extendidas, la adicción a las redes sociales. Hoy, en tan solo un minuto se generan 2.400.000 interacciones en Facebook, los usuarios de WhatsApp comparten más de 347.000 fotos, se mandan 277.000 tuits y se suben 75 horas de vídeos nuevos en Youtube. Este primer reto consiste en estar dos semanas sin acceso a las redes sociales y Alba Jiménez de la Rosa lo ha aceptado. Toda una prueba de fuerza de voluntad para alguien que se considera una heavy user las redes.

Su aventura comenzó el viernes 16 de enero, a las doce de la noche. Alba cambia su móvil por un diario al que le contará lo que va sintiendo en esta travesía por su peculiar desierto offline. Sus primeras palabras son estas: "Durante el día de ayer y la tarde de hoy, hasta despedirme de las redes, he sentido bastante ansiedad. Han pasado solo diez minutos desde que he subido el último post y he desbloqueado la pantalla del teléfono más de cinco veces. Es como un acto reflejo. ¡No sé si podré conseguirlo!".

Este tipo de comportamiento es una pista para evaluar nuestro nivel de enganche. Según el psicólogo Echeburúa, experto en estas adicciones, "lo que caracteriza una adicción es la pérdida de control y la dependencia. Una persona normal usa las redes por su utilidad o placer. Un adicto lo hace buscando el alivio de un malestar emocional no resuelto: aburrimiento, soledad, ira, nerviosismo…".

Durante las siguientes 48 horas, Alba empieza a ser consciente de su nivel de dependencia: "He tenido un día ajetreado pero, aún así, he desbloqueado el teléfono más de 30 veces… Tras dos días de reto, voy notando el mono. Me da hasta vergüenza reconocerlo, pero hoy me he descubierto curioseando el móvil de las personas que iban a mi lado en el metro… ¡Noto que me falta algo!". Como apunta Augusto Zafra, psiquiatra y director de la clínica de desintoxicación del Hospital Nisa Aguas Vivas de Valencia, "Se ha descubierto que la adicción a las redes sociales activa las mismas áreas del cerebro que la cocaína, el alcohol o el cannabis".

Alba Jiménez de la Rosa en Mamá Framboise

En modo offline

Desaparecer una temporada del mundo online cuando se tiene un perfil muy activo acarrea también problemas inesperados. Nuestro entorno digital no tarda en sustituirnos u olvidarnos. De ahí la necesidad de estar hiperconectados hasta el punto de perdernos las cosas en sí mismas por tener que compartirlas inmediatamente con los demás. No llegamos a procesarlas. Y después viene la parte del feedback. Si no suscita interés, tampoco lo tendrá para nosotros.

Algo parecido recogió Alba en su diario después de visitar la exposición de Givenchy en el Museo Thyssen de Madrid: "La exposición ha sido espectacular. He hecho un montón de fotos superbonitas, pero no he podido subir ninguna a las redes… ¡Qué impotencia! Ver la obra de Givenchy físicamente impacta, pero no poder compartirlo ha sido horrible".

A punto de cumplir su primera semana de apagón digital, confiesa: "Hoy tengo un mal día. Necesito contacto con mi familia y mis amigos de toda la vida. ¡Con lo cómodo que es WhatsApp! Pero llamarlos varias veces al día por tonterías no me parece normal. Además, he discutido con mi chico porque está mirando las redes sin hablarme, y dice que así se sentía conmigo". Alba está en pleno bajón. Se siente sola, insegura, irascible, presenta poca empatía… Es algo habitual pues esta adicción presenta los mismos síntomas que otras.

"Ahora pienso más que nunca que no se trata de mí. Esto es una adicción que afecta al 90% de la gente que conozco", confiesa. Cada vez somos más exhibicionistas, lo mostramos todo y queremos reconocmiento a cambio. Dejar de hacerlo genera problemas en el entorno, no lo entienden. "He llegado a tener un pequeño problema en el trabajo. Mi jefa me ha reñido por no tener el WhatsApp activo en una semana en la que hay tantísimo trabajo".

Alba Jiménez de la Rosa en Mamá Framboise

Pasada la barrera crítica.

Tras los diez primeros días la relación de Alba con el móvil ha cambiado. "Ahora no tengo que tenerlo todo el rato encima. Hago cosas diferentes en esos tiempos muertos en los que antes miraba las aplicaciones sin parar. He terminado un libro que tenía a medias desde hace un montón e incluso he empezado otro". Sin embargo Alba no cree que haya mejorado la fluidez de las relaciones con su entorno. "Con mis amigos y mi familia he sentido una gran desconexión. Llegué a notar un gran vacío, estaba deseando que la prueba terminara", se sincera. Un día antes de finalizar nuestro reto, escribe: "He tenido momentos en los que estuve a punto de hacer alguna trampa. Pero los superé. Lo único que no pude evitar fue ver el Facebook de mi chico alguna vez que él se conectaba… Además, todo tiene un precio: durante estas dos semanas he sustituido las redes sociales por la comida y me he mordido las uñas.

Parece que esta cura detox ha tenido un efecto positivo. Eso sí, concluido el reto, Alba reconoce: "Volveré a usar todas las redes sociales que tenía, pero, eso sí, ahora gestionaré mi tiempo libre de otra manera. Y me despreocuparé algo más del teléfono cuando esté con mis amigos". Estas dos semanas le han servido para ser ella quien controle su relación con el móvil y las redes sociales y no al revés. ¡Reto superado!

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