Abandonar la soltería boicotea tu dieta (y lo dice la ciencia)

He aquí una razón más para huir despavoridas. Según un estudio, en el primer año puedes engordar siete kilos. Siete kilos.

samantha
Gtres

¿No consigues mantener a raya la báscula? ¿Tus vaqueros preferidos no te cierran? ¿Esa falda de tubo te mira desde el armario pero sabes que es muy probable que no cierre la cremallera? La culpa, (y no lo decimos en mayúsculas porque no queremos hacer saltar las alarmas) la tiene tu novio. Sí, tu novio. Según un estudio llevado a cabo por OnePoll en Estados Unidos, tener pareja hace que engordemos una media de siete kilos en el primer año de relación. Lo estás oyendo -leyendo- bien. SIETE kilos.

Ahora que sabes esto, ser soltera (que no estar. Abrimos el dabate) no es tan malo. Es más, ser soltera es fabuloso. Maravilloso. Es momento de llevar con orgullo la etiqueta de #single, porque siete kilos, no son cualquier cosa. En inglés, lo llaman love weight, el peso del amor. Aunque suene tierno y hasta bonito, preferimos unirnos al bando de Beyoncé (aunque ella esté casada) al grito de All the single ladies. El uníos, ya lo añadimos nosotras.

Sin duda, una mala noticia para las más románticas, aunque la buena nueva es un alivio para aquellas que no tienen pareja, que no la quieren o que simplemente, no la encuentran. Para estas últimas, deseosas de tener un compañero de Netflix and Chill, algo bueno tenía que tener la vida de soltera (que caprichoso es el destino, hay que ver).

Y es que, cuando comenzamos a conocer a una persona, la comida está siempre presente. Y eso es la real life, no hay duda. Copas de vino que se transforman en cenas. Cenas que se tranforman en una sesión de cine con palomitas extragrandes. Cenas con tus amigos, con sus amigos. Cenas con tus padres, con sus padres. Cenas a domicilio. Y conforme va pasando el tiempo, estas cenas evolucionan en comidas, meriendas... y es así como los siete kilos llegan a tu vida. De sopetón. Sin avisar. Porque tener pareja multiplica los planes que se realizan fuera de casa de una manera abismal. Esta agetreada vida social se convierte poco a poco en el peor enemigo de la dieta. Y sin comerlo ni beberlo (en este caso, no literalmente) el amor trae kilos que antes no estaban ahí y que es muy difícil perder. Según el estudio, después de controlar el peso de 2.000 personas, los resultados expusieron que tres cuartas partes de ellos aumentaron de peso tras comenzar una relación. Es más, la media habría ganado hasta 16 kilos desde el momento en el que comenzó el proceso de dating (veáse, estas salidas gourmet un martes, día que antes se iba al gym). Y siete de estos, se ganan durante el primer año de relación. Datos poco esperanzadores para aquellas que buscan el amor desesperadamente, pero no los kilos.

 

 

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Cuando la muestra era interrogada sobre las causas de este aumento de peso, un 64% reconoció que sentían menos presión por mantener un cuerpo cuidado, mientras que un 41% lo achacó a las salidas, los viajes y las comidas fuera de casa.

Los datos, son ciertamente llamativos, ya que uno de los propósitos de la mayoría de la población es encontrar a su media naranja (nosotras no, porque somos naranjas enteras) presos de la idea de amor romántico que la sociedad ha impuesto. Este no es el primer estudio que afirma que tener el corazón contento y lleno de alegría augura un aumento considerable en la báscula. Si Marisol hubiera sabido esto, igual la letra de la canción sería diferente.

Solo se nos ocurren dos soluciones ante este problema. La primera, terminar la relación con tu pareja. Pero no con excusas baratas, que nos conocemos (y las conocemos todas, también). Y  la segunda, que los dos adoptéis una dieta fitness en amor y compañía aunque eso sí, los investigadores de la Universidad de Queensland demostraron tras un estudio, que estas parejas ingieren cantidades más grandes de alimentos, casi el doble de los que comerían estando solteros.

Por lo tanto, ¿Qué prefieres? ¿Ponerte tus vaqueros de la suerte (todas tenemos unos) o estar emparejada? La decisión es tuya, pero tenemos que avisarte: un 80% de los usuarios de aplicaciones para encontrar pareja practican el ghosting -aka, desaparecer de la faz de la tierra abducidos por un ser superior-.

Así que, no queremos ser agoreras, pero... los vaqueros, si son buenos, duran para siempre: los novios, no.

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