Alcohol en femenino: ¿seguro que es la última copa?

Por soledad o por diversión, los fines de semana o la salida del trabajo, el consumo de alcohol entre las mujeres se ha disparado. ¿Estás preparada para dejar esa copa?

Alcohol en femenino: ¿seguro que es la última copa?

Que en España somos cada vez más las mujeres que recurrimos a la caña salvadora después del trabajo o al cóctel vivificador para calentar la noche del fin de semana, es un hecho comprobado. Las estadísticas son claras: aunque el porcentaje general de consumo de alcohol ha disminuido levemente en las últimas dos décadas, en la actualidad un 36% de mujeres españolas se confiesan bebedoras y, según datos del Ministerio de Sanidad, una de cada cien entre 16 y 24 años es bebedora excesiva; esto es, que consume unos 50 centílitros de alcohol absoluto al día.

Para la psicóloga Marian García, coordinadora terapéutica de Sínesis-Centro de Adicciones, que hoy exista una mayor «permisividad » respecto a décadas pasadas es un factor clave. «Ahora la mujer puede consumir alcohol públicamente y no está mal visto. Pero hace sólo unos años no era así.» Para García, además, en España nos enfrentamos al peor escenario para el problema del alcoholismo. «Somos un país que fomenta el consumo –en nuestra sociedad todo se celebra con vino, es un tema cultural– y también menosprecia y aísla al que no sabe beber.» «En Madrid puedes estar las 24 horas del día solo un poquito borracha, sin que nadie se dé cuenta realmente porque todo el mundo está igual», cuenta Eliza, escritora de 31 años. Y es esta aparente normalización de la bebida lo que hace que muchas veces no reconozcamos a tiempo el problema. «No es necesario consumir cada día para tener un problema con el alcohol –señala García–, hay que recordar que antes de la adicción siempre hay un cuadro previo de abuso. Y quien abusa es más proclive a caer en la adicción.»

¿Cuánto puedo beber sin dejar de considerarme normal? Existen muchos estudios y posiciones encontradas a la hora de poner topes y máximos. Una medida consensuada podría ser la que señala dos copas de vino –en el caso de las mujeres– al día como algo tolerable. Pero para los especialistas, antes que una cuestión de cantidades, es conveniente observar el impacto que tiene el consumo en la vida cotidiana de cada mujer.

No es necesario consumir cada día para tener un problema con el alcohol

Entre las consecuencias específicas del problema del alcohol en las mujeres hay que tomar en cuenta la estigmatización. Un hombre alcohólico es un hombre alcohólico, pero una mujer alcohólica es además una mala madre, una mala esposa, una mala mujer. No es sorprendente por ello que entre uno de los factores que determina la problemática del alcohol esté la autoestima. «Sé que tengo un problema, me paso la semana borracha y/o con resaca, y lo que es peor, no como, pero estoy gorda. Lo cual me deprime, y eso me hace beber.» Testimonios como el de Dina nos hablan de un círculo vicioso, nunca mejor dicho, cada vez más difícil de romper.

Por eso tal vez convenga recordar que la bebida siempre ha estado relacionada con la celebración y que lo que más deberíamos celebrar es la vida. Recordar que un cóctel no contiene en sí mismo la ansiada felicidad y que todas las cervezas del mundo no solucionan ni el más mínimo de nuestros problemas. La prudencia, la alegría y desde luego la responsabilidad son tu mejor escudo contra la adicción. Y que siga la fiesta.

A una mujer con problemas con el alcohol se la estigmatiza

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