Buscando a Mr. Right. Cómo encontrar al hombre correcto

Irresistible, interesante, cautivador... pero ¿adecuado? A veces la diferencia entre el hombre correcto y el incorrecto es sutil, pero crucial para que tu vida no se convierta en una montaña rusa.

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Irresistible, interesante, cautivador... pero ¿adecuado? A veces la diferencia entre el hombre correcto y el incorrecto es sutil, pero crucial para que tu vida no se convierta en una montaña rusa.

La meta no es encontrar a Don Perfecto, sino la horma de tu zapato, pero una y otra vez nos empeñamos (o despeñamos) en el desastre. ¿Qué les pasa a estas mujeres? ¿Por qué buscan su príncipe azul en la charca de los sapos?

Mila Cahue, psicóloga asesora del portal Meetic Affinity, cree que la clave está en que «conocerse demanda tiempo, pero hoy hemos perdido la paciencia y en cuanto nos gusta alguien, nos dejamos llevar por el “efecto halo”: vemos características interesantes y nos imaginamos todo lo demás». Esta psicóloga experta en parejas considera que uno de los grandes problemas para enamorarnos es que elegimos de una manera superficial.

«El cine ha pervertido nuestra percepción del amor –dice Cahue– y nos ha hecho creer que una persona que se ha enamorado de ti es alguien que te desea constantemente (y viceversa), pero ese impulso tiene muy poco que ver con la calidad emocional que le pedimos al otro en una relación verdadera. El amor, primero, es un impulso; en el paso siguiente, un sentimiento, y en la tercera parte, una conducta. Es lo que hago, son los gestos, lo que digo y lo que me callo. Hay veces que las conductas aprendidas de uno y otro son incompatibles, o que dos personas se dicen te quiero pero no se están diciendo lo mismo. Evidentemente, el otro te tiene que gustar, pero la razón también nos tiene que guiar para saber si ese primer impulso va a servir para formar una pareja.»

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Para Mariela Michelena, autora de «Mujeres malqueridas» (La Esfera, 2008), si Mr. Right nos parece aburrido es porque es incapaz de proporcionar las intensas emociones de un Mr. Wrong. «En el fondo, quien se lanza de cabeza a una historia desagradable y repetida con un Señor Equivocado es porque, como la ratita presumida, dice: “A mí el único que me gusta es el gato”. Puede estar convencida de que acabará convirtiéndolo en Mr. Right, pero en su supuesta omnipotencia puede acabar devorada, mientras se le escapan unos cuantos Mr Right a los que ni siquiera prestó atención.»

La escritora (y madre sola por elección) estadounidense Lori Gottlieb es la autora de «Marry Him: The Case for Settling for Mr. Good Enough» («Cásate con él: la búsqueda del Mr. Suficientemente Bueno»), cuya adaptación al cine ha protagonizado Tobey Maguire. En el libro, entre el ensayo biográfico y la autoayuda, la periodista explica cómo se ha dado cuenta, a los 42 años, de que ha sido demasiado exigente en la búsqueda del tipo ideal: «Cuando pasados los treinta una amiga me recomendó que buscara entre hombres de mi generación con sobrepeso y calvos, me ofendí. Pero con el tiempo me he dado cuenta de que he desperdiciado muchas posibilidades de encontrar a un compañero de equipo sólido y con ideas afines a las mías por haber menospreciado a tipos que no me parecían lo bastante buenos para mí». Gottlieb cree que la clave para encontrar a Mr Right es «fijarse en la mejor opción disponible y valorarla», lo que alguna de sus detractoras, como la feminista Liesl Schillinger, considera como un suicidio emocional o, lo que es lo mismo, «acabar tus días con un hombre gris al que no deseas». Para Schillinger, consejos del tipo «sé recatada en tu conducta y modesta en tus aspiraciones» ponen a las mujeres a la altura de «las afganas durante el régimen talibán» y hacen creer que «todas las solteras de más de cuarenta años están en coma y son unas parias, algo completamente absurdo».

Ni «pagafantas» ni «machos alfa»

¿Tiene razón Schillinger? ¿Buscar a Mr. Suficientemente Bueno significa empezar a considerar como candidatos a los insulsos, pero adorables, «pagafantas»? Para Michelena, el problema de éste es que «se coloca en la posición femenina del que escucha, comprende y perdona, y eso no le interesa a la mujer. Tal vez haya algunos con potencial, pero antes deberían aprender que, en la seducción, un bloody mary es más efectivo que un refresco».

Pero si esta tipología masculina está lejos de ser ideal, tampoco el «macho alfa» resulta la mejor opción. «En la fase de impulso nos atraen los hombres más primarios porque estamos programadas para buscar al guerrero, al mejor defensor de nuestras crías –explica la psicóloga Mila Cahue–, pero en la antigüedad nadie le exigía al cazador una convivencia emocional satisfactoria. Si el otro es una persona muy impulsiva, la primera fase del enamoramiento va a resultar intensísima, pero después es bastante incómodo convivir con alguien que sólo se guía por impulsos. »

Entonces, ¿dónde está Mr. Right? ¿Es necesario enamorarse con la cabeza (y no con el corazón) para encontrarlo? Inevitablemente, el pragmatismo con que algunos expertos recomiendan acercarse al amor le roba a la seducción su componente lúdico, una auténtica tragedia si tenemos en cuenta que el cortejo es un juego cuyas reglas son diferente para cada jugador, no hay normas y nadie empieza la partida con un cartel en la frente que diga «Aquí Mr. Right». En el amor, dos y dos no son cuatro, y aunque un ejército de coach nos asesore, nunca será una ciencia exacta. «La relación de pareja es un enigma lleno de incertidumbres: se trabaja, pero no se fabrica –dice Michelena–, y te puede salir bien o te puede salir mal por múltiples razones». Aunque esta asesora puntualiza: «A Mr. Wrong se le ve venir y Mr.Right no existe, hay que buscar al hombre adecuado y para eso hay que conocerse mucho a una misma y no engañarse».

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