Cómo hacer que los propósitos que te haces cada año (y nunca se cumplen) se hagan realidad

Todos los años nos fijamos propósitos, pero no todos los años los cumplimos. De hecho, desgraciadamente, cuando llega el final del año, hemos conseguido muy pocos...

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María Fernández

Y esto es porque:

  • Nos pusimos demasiados objetivos y perdimos el foco de aquella única meta que realmente daría sentido a nuestra vida.
  • Otras veces no los cumplimos porque seguimos insistiendo en propósitos que quizás no son tan importantes para nosotros como creíamos. Nos propusimos aprender inglés y, en verdad, aborrecemos ese idioma y por tanto insistimos en algo que no nos estimula nada. ¿Por qué no estudiar chino o francés si realmente nos motiva más? A veces elegimos lo útil, lo sensato, la mejor opción y también a veces la más tediosa. El resultado es que acabamos desistiendo.
  • Y, por último, no los alcanzamos porque insistimos en la forma – errónea- de conseguirlos. Cambia tu plan de acción. Si sabes que ir al gimnasio te aburre supinamente, ¿por qué no pruebas deportes colectivos al aire libre? No es muy inteligente seguir insistiendo en meter un cuadrado en un círculo.

1. Elige un solo propósito. Menos es más

Propósitos
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Para que ningún propósito se te escape este año, como explico en “El pequeño libro que hará grande tu vida” y a las personas a las que ayudo, os paso una fórmula muy efectiva, que consiste en dos importantes pasos:

Cuando ponemos foco en un solo objetivo, todos nuestros recursos van encaminados exclusivamente a conseguir esa meta en particular. Invertiremos dinero, tiempo, energía y buscaremos de forma inconsciente circunstancias, personas y acontecimientos que nos lleven a alcanzarlo.

De esta forma, estaremos activando nuestro SISTEMA DE ACTIVACIÓN RETICULAR. Cuando le damos una orden a nuestro cerebro de conseguir un determinado objetivo, éste activa este sistema para filtrar la información que percibimos del exterior y seleccionar solo aquella que nos dirige hacia nuestra meta.  Pero, para ello, debemos tomar la decisión firme de que alcanzaremos nuestro objetivo cueste lo que cueste.

Si este año nuestro único propósito es perder peso, utilizaremos todo lo que todos nuestros recursos en pos de conseguirlo. Leeremos libros de alimentación sana, contrataremos un entrenador personal, nos apuntaremos a un maratón, nos rodearemos de personas deportistas, cambiaremos incluso de tiendas donde hacer la compra y, en definitiva, cambiaremos todos nuestros hábitos con el fin de conseguir ese objetivo.

Olvídate de aprender inglés, dejar de fumar, adelgazar 10 kilos, y tomar clases de guitarra. ¡Elige un solo objetivo y haz de éste tu mejor obsesión!  En definitiva, escoge ese propósito que no sólo daría sentido a tus próximos 365 días, sino al resto de tu vida.

2. Decide que asumirás casi cualquier coste por conseguirlo

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La vida es una apuesta. Los propósitos y objetivos no se consiguen con medias tintas. Se consiguen desde un “estado de guerra” y haciendo que las cosas sucedan. Punto. Y eso implica tomar la decisión firme de asumir casi cualquier coste por conseguirlo.

Una vez nos valoramos otra opción que conseguir lo que nos hemos propuesto, no solo invertiremos todos nuestros recursos de tiempo, económicos, materiales y/o humanos, sino que estaremos dispuestos a afrontar nuestros miedos o autosabotajes.

Proponernos conseguir un objetivo cueste lo que cueste, a veces también pasa por estar dispuestos, no solo a afrontar los obstáculos externos, sino también a estar preparados para superar todo aquello que nos paraliza: encarar nuestros mayores miedos, dudar de nuestras convicciones y estar listos para transformarnos a través de ese objetivo.

La primera razón por la que no alcanzamos lo que queremos es, aunque parezca de perogrullo, porque no sabemos qué queremos.  Y la segunda causa por la que no conseguimos esos objetivos es porque no estamos dispuestos a asumir los costes que implica conseguirlo. Así de sencillo. No son las circunstancias, eres tú. Las circunstancias pueden ser condicionantes, pero nunca determinantes.

Por María Fernández, coach personal, ejecutivo y de equipos. Autora de El pequeño libro que hará grande tu vida (Grupo Alienta)

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