Cómo superar la pérdida de un ser querido

Cada persona afronta de forma diferente las cinco fases del duelo.

Cómo superar la pérdida de un ser querido

Puede que lo hayas pasado recientemente, puede que fuera hace tiempo, o incluso que te estés preparando para ello, pero la pérdida de un ser querido es una de las formas más comunes en las que nos enfrentamos a una fase de duelo. Aunque, en términos psicológicos, el significado del duelo es mucho más amplio: “El duelo puede tratarse de cualquier tipo de pérdida, real o pensada, por ejemplo, la pérdida de un trabajo, cambios de ciclos vitales, personales, pérdidas de ideales”, afirma Pedro Adrados, psicólogo del Hospital Vithas Nuestra Señora de América

En general, el duelo es pasajero, aunque corre el peligro de convertirse en patológico cuando aparecen sentimientos de tristeza prolongados, una pérdida de interés por realizar ciertas actividades (laborales, sociales o de ocio) que antes se adoraban, la aparición de sentimientos de culpa y reproche, pérdida de peso brusca o incluso alteraciones del sueño. En todos estos casos deben saltar las señales de alarma y acudir a un especialista que dote a la persona de las herramientas necesarias para afrontar la situación y le facilite una vuelta a la normalidad.

Debes saber que, sea cual sea el tipo de duelo, existen cinco fases comunes: negación, ira, negociación, depresión y aceptación. En todas ellas influyen diferentes factores personales, desde el valor que suponga la pérdida para cada uno, la tolerancia al dolor de cada persona, el apoyo de los que están a nuestro alrededor o incluso nuestros propios niveles de autoestima.

Cómo superar la pérdida de un ser querido

Te contamos cuáles son estas fases y qué sucede en cada una de ellas

1. Negación. Ante una noticia negativa, como la pérdida de un ser querido, la primera reacción es la negación o no aceptación de lo que ha sucedido. “Consiste en el rechazo consciente de la realidad de la situación. Se resumiría en la frase, esto no me puede estar pasando a mí”, nos cuenta el experto.

2. Ira. A la segunda fase se pasa en el momento en el que ya no se puede negar la pérdida y surge el dolor. “Aunque la rabia está presenta en todo el proceso, es en esta fase donde se da con más frecuencia. Son habituales cuestiones como ¿Por qué yo? ¡No es justo! ¿Cómo puede sucederme esto a mí?”.

3. Negociación. En esta fase intentamos posponer o retrasar la pérdida. Por ejemplo, en el caso de que hayamos perdido a un ser querido, el mayor deseo es el de volver a la vida anterior en la que éste siga presente. El pensamiento que la resumen sería ¿Qué hubiera sucedido si…?

4. Depresión. En ella aparecen sentimientos de tristeza, miedo e incertidumbre hacia lo que nos depara el futuro. Como afirma el experto, es una buena señal, ya que “estos sentimientos muestran que el doliente ha comenzado a aceptar la situación”.

5. Aceptación. Es la última fase, la final, en la que la persona por fin consigue realizar una reflexión que le permite, sin culpas, darle un significado a la pérdida que ha sufrido dentro de su vida. 

Etiquetas: depresión

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