Compradoras compulsivas

Todas hemos comprado en alguna ocasión cosas que en realidad no necesitamos. Pero, ¿en qué momento esto se convierte en enfermedad?

Adictos a las compras

Todas hemos comprado en alguna ocasión cosas que en realidad no necesitamos. Pero, ¿en qué momento esto se convierte en enfermedad?

Hay una delgada línea que separa a las personas que compran por placer de las que tienen un problema con ello. De hecho, 3 de cada 100 europeos son adictos a las compras, según el Informe europeo sobre problemas relacionados con la adicción al consumo.

Esta adicción se basa comprar compulsivamente y sin planificar, artículos que en realidad no son necesarios y por un importe que supera la economía de la persona.

Al final, esto deriva tanto en un problema de salud como en uno económico. ¿Cuál es el origen de esta adicción? Un problema de autoestima.

Comprar para ser más feliz

Los adictos a las compras compran compulsivamente productos que no les hacen falta y, después, se sienten culpables.

Investigadores de la Universidad del País Vasco, la Pública y la Politécnica de Valencia han creado un modelo matemático para calcular el porcentaje de adictos a las compras y según sus estimaciones casi el 40% de los españoles compran más de lo que necesitan y el 17% ha convertido las compras en una enfermedad.

Estudiaron la forma de consumir de los españoles en dos periodos  -2001 y en 2010- y el porcentaje de adictos a las compras pasó del 10% al 16%. Según las estimaciones de los investigadores, esta cifra podría llegar al 18% en cuatro años.

Adictos a las compras

Cuando esta divertida afición pasa a ser un problema de salud, se denomina oniomanía, una palabra que viene del griego y significa “locura por comprar”.

Se trata de una adicción social, en la que no existe dependencia a una sustancia, sino a una actividad socialmente aceptada. Los psicólogos piensan que la base de este problema está en la importancia que le damos a aparentar ser lo que los demás esperan. Es decir, estamos ante un problema de autoestima.

Esta enfermedad puede afectar físicamente al enfermo, que, cuando no puede comprar, siente un mono muy parecido al de un drogadicto: dificultad para respirar, sudoración, ataques de ansiedad…

Aunque la forma de tratar este problema todavía está un poco en el aire, psiquiatras estadounidenses han comenzado a utilizar antidepresivos para tratar a los compradores compulsivos y parece que los fármacos ayudan a superar la adicción.

Otros expertos piensan que hay que tratar el problema desde la base y comenzar con la prevención. Es muy importante educar en el consumo responsable para evitar esta adicción.

 

 

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