Cuatro consejos para resituarte después de las fiestas navideñas

Te contamos cuatro buenas y maravillosas formas de comenzar el año.

detox
Backstage del desfile de Dolce & Gabbana

 

1. Lo mejor de volver a la oficina (a parte del hecho en sí de volver indemne) es comentar con las compañeras varias lo muy hinchada que estás, lo mucho que has comido, los muchísimos quilos que te has colocado entre pecho y espalda, y las intransigentes y monásticas dietas detox que vas a hacer. Esa es la ilusión de cualquiera de nosotras estos días, pobres personas embotadas, hacer algún tipo de dieta desintoxicante. Totalmente ridícula, por cierto, encantadoramente naïf y absolutamente perecedera porque, no nos engañemos, nadie -excepto las anacoretas o las muy burras- serán capaces (afortunadamente) de pasar más de medio día a base de piña y agua. Comentar con unas y otras lo inmensa que estás y todas las posibilidades detox que tienes a tu alcances es lo que debes hacer porque, recuerda (y ahí que va el primer consejo), mal de muchas, consuelo para todas.

2. Muchas personas se creen que comiendo apio adelgazarán. Y tienen razón. Si sólo comes apio, uno al día, durante años, acabas en el chasis o desapareciendo del mapa, o sea que tú verás… Lo ideal sería hacer un poco (sólo un poco, que esto no es una olimpiada) de deporte, algo de cardiovascular, un poco de baile, un poco de sexo (con suerte), un paseíto... Y seguir comiendo equilibradamente, es decir, algo a la plancha y verdura, desayunar en condiciones y pasarse de la raya los fines de semana. Lo de siempre, pero nos encanta que nos lo repitan. Sale por la tele o se escucha en la radio a un especialista en nutrición diciendo lo que sabemos (o sea que “verdurita, cosas a la plancha, comer de todo y de vez en cuando un donut”), y aún así te enganchas sin remedio a escuchar lo que cuentan. Porque a los mayores, al igual que los niños, nos encanta que nos repitan el mismo cuento muchísimas veces.

3. Ordena los armarios (al menos). Algo es algo. Cuando ordenas un cajón, los estantes del baño, el armario de invierno, tus finanzas… parece que todo lo demás se pone en su sitio. Muchas veces ordenando “algo” consigues ordenar tus ideas. Que serán tus mismas miserables ideas, prejuicios y miedos de siempre, pero al menos estarán ordenadas.

4. Hazte una limpieza de boca, deja de fumar, deja el café y deja el güisqui. Rompe con tu novio, desapúntate del gimnasio, deja ya las clases de italiano, ¡ y tira los zapatos que no te pones desde 2001! Limpia tu móvil de las apps que no utilizas y sal de tantos grupos de Whatssap como sea necesario. Deja el trigo y apúntate a las rebanadas esas acartonadas que no llevan gluten. Haz tabula rasa y apúntate a yoga o alguna actividad similar que ayude, supuestamente, a reconectar contigo misma. Haz todo eso (por lo menos) durante una semana o un mes. En febrero, aburrida como una mona como estarás -y horrorizada porque habrás podido recontectar contigo misma y habrás descubierto que prefieres la superficielidad a la introspección-, puedes volver a tu ser y volver a embotarte. Y es que, ¿de qué sirve el detox si antes no te has pasado un fantástico año poniéndote como el Quico?

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