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Ahora que parece que nos podrían volver a confinar, ¿cómo nos afecta la falta de actividad física a nuestra salud mental? ¿Cómo evitar el hastío del encierro?

Hablamos con un psiquiatra para aprender qué es la depresión, cómo identificarla y cómo el deporte contribuye de manera positiva al bienestar mental.

Confinamiento_ Depresión y salud mental: ¿qué es? ¿cómo identificarla?
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¿Has llegado a sentir ese subidón de energía después de hacer deporte? ¿Esa sensación de que puedes con todo? ¿Esas ganas de no parar de hacer cosas? Sí, quizá, a lo mejor, no lo has experimentado con esa intensidad (te habla una enganchada al  fitness) pero seguro que sí has vivido el chute de endorfinas después de hacer una actividad deportiva. Esa sensación de alegría y positividad desaparece con el sedentarismo, la ausencia de movimiento y llegas a experimentar una sensación de alicaimiento que, a veces, te impide levantarte del sofá. De falta de motivación, depresión, salud mental y ausencia de deporte durante los confinamientos hablamos con el Doctor Miguel Álvarez de Mon,  psiquiatra del Hospital Infanta Leonor y quien nos analiza y desmenuza cada uno de los complicados conceptos que aparecen en esta ecuación. 

¿Qué es la salud mental?

Comenzamos desde la base porque, en esta materia, tan poco hablada y tan mal concebida, debemos entender los conceptos desde la matriz, romper tabúes, ideas preconcebidas y aprender que la salud mental es otra patología que debemos tratar, sin estigma social, sin miedo a pronunciar palabras como psiquiatra o depresión. Para ello, el Dr. Álvarez de Mon nos explica que: "La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la salud mental como «un estado de bienestar en el cual el individuo es consciente de sus propias capacidades, puede afrontar las tensiones normales de la vida, puede trabajar de forma productiva y es capaz de hacer una contribución a su comunidad». Se estima que este estado de bienestar mental se pierde, al menos de forma temporal, en un 25% de la población mundial".

Y continúa poniendo el foco en la circunstancia que nos sacude: "La pandemia actual es una situación excepcional que nos ha llevado al límite, y nos ha afectado de manera diferente según nuestras características y circunstancias personales. Ha habido muchas personas que han visto limitadas sus posibilidades de trabajar y de contribuir de manera activa a la situación actual, lo cual puede propiciar sentimientos de inutilidad, desesperanza y pérdida de autoestima lo cual favorece la aparición de un cuadro depresivo. Además, las personas con menos recursos psicológicos o con circunstancias ambientales, sociales o familiares más difíciles lo tienen más difícil para afrontar la elevadísima tensión que genera esta situación, y son por tanto más vulnerables a desarrollar un cuadro depresivo o ansioso".

¿Qué es la depresión?

Confinamiento_ Depresión y salud mental: ¿qué es? ¿cómo identificarla?
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Y si hablamos de estigmatizar y de llegar al origen de los términos, normalicemos hablar de la depresión y lo mucho que se ha acusado tras los meses de confinamiento y las anómalas circunstancias a las que nos hemos visto sometidos. Esa apatía imperante, ese hastío que azota a muchas personas está provocado por la depresión y debemos hacer fiereza para animar a su tratamiento, no debemos dejarla estar. El doctor Miguel Álvarez de Mon nos explica que: "la depresión es una enfermedad de la afectividad, cuya característica central es la tristeza patológica. Es decir, una tristeza que se distingue de la tristeza normal que se experimenta comprensiblemente ante un problema o una adversidad importante. En la depresión, la persona está triste incluso sin que detecte causas externas, o bien la tristeza es desproporcionada en intensidad y/o duración con relación al motivo que la desencadena. Esta tristeza patológica se acompaña en mayor o menor medida de otros sentimientos relacionados. En muchas ocasiones, los pacientes experimentan la sensación de «pérdida de sentimientos». Echan de menos la capacidad de siempre para ilusionarse, para disfrutar de las cosas, para interesarse por los demás y relacionarse. También aparecen ideas de tinte negativo respecto a sí mismo, su entorno, su pasado o su futuro".

Y continúa destapando las capas que envuelven a esta enfermedad: "El trastorno de depresión mayor es la más relevante de estas entidades, y una de las enfermedades psiquiátricas más comúnmente diagnosticadas. La depresión mayor representa una condición de evolución variable que se asocia a un deterioro de la calidad de vida".

Pese a estos porcentajes tan notorios y llamativos de la depresión, España es de los países con menor tasa de Europa:

"La prevalencia a lo largo de la vida es del 15-18%, lo que supone que cerca del 20% de la población sufrirá al menos un episodio depresivo mayor en algún momento de su vida. En España, se ha estimado que esta prevalencia es del 10,6%, situándose entre los países de Europa con menores tasas de depresión. Esto se ha atribuido a múltiples factores entre los que cabe destacar un posible efecto protector de la dieta y a la cultura mediterránea, de carácter más tradicional y donde existe un apoyo social más fuerte debido, sobre todo, a la mayor cohesión familiar y redes sociales más estables que en otras regiones europeas. Diversos estudios epidemiológicos han encontrado que un mayor capital social, donde se incluye la participación en la comunidad, el sentido de pertenencia a una sociedad y la solidez, confianza y fortaleza de los vínculos familiares y laborables. Diversos mecanismos pueden explicarlo, como la influencia sobre conductas relacionadas con la salud, la participación en actividades sociales, el intercambio y transferencia de apoyo social o el acceso a recursos materiales", apunta el Dr. Álvarez de Mon.

Y es las razones de esta pérdida de identidad de la cultura española lo que ha disparado la curva de casos porque, según explica el experto en psiquiatría: "la pandemia precisamente ha golpeado fuertemente estos elementos protectores de nuestra cultura, puesto que ya no nos podemos juntar cómo antes; en cierta manera, hemos perdido, al menos parcialmente, esa protección que nos proporcionan nuestras reuniones sociales y familiares. Por este motivo, es esperable que en nuestro país se produzca un incremento de los casos de depresión".

¿Cómo nos puede afectar la inactividad física causa por el confinamiento?

Y, tal y como apuntábamos al inicio de esta reflexión: ¿qué correlación encontramos entre el deporte y la depresión? "Numerosos estudios han encontrado un efecto preventivo de la actividad física frente al desarrollo de depresión o síntomas depresivos. Un estudio reciente publicado en una de las revistas más prestigiosas de medicina ha confirmado nuevamente este efecto beneficioso del ejercicio físico. Los investigadores han analizado datos de más de un millón de individuos de EE. UU., comparando a los participantes según el nivel de actividad física, y han encontrado que los participantes que realizaban actividad física regular tenían mejores niveles de bienestar mental que los que se declaraban sedentarios", concluye el Dr. Álvarez de Mon.

Gloria Vázquez Sacristán

Gloria Vázquez Sacristán

Vivía dividida entre ser escritora, panadera o guionista de cine. No concibo la vida sin música, un verano sin libros, ni una buena conversación que no sea en torno a un plato de comida. Apasionada de la moda y la belleza desde pequeña, amante empedernida de los deportes de montaña y acuáticos, coleccionista de perfumes y tacones que no aguanto más de dos canciones. No recibí la llamada de la medicina, como le hubiera gustado a mis padres, pero sí sentí la necesidad de buscar el bienestar de los demás y a eso me dedico, humildemente, con mi pluma o mi teclado, desde aquí, todos los días.

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