Disolver el canon, el triunfo de la imperfección

En las redes el debate está servido. Son el motor que extiende cánones diferentes, comportamientos que rompen con lo que otros han definido como correcto, pero también actúa como un arma arrojadiza contra los que cambian el paso.

Disolver el canon, el triunfo de la imperfección

La neutralidad no existe en territorio digital, más bien es una arena con defensores y detractores que actúan movidos por impulsos, en ocasiones banales. Según el ya mencionado estudio desarrollado por el portal de citas Meetic, el 48% de los españoles no tiene problema en mostrar sus defectos a través de las redes sociales. Sin embargo, cuando la cantante Pink subió a su perfil de Twitter unas imágenes en las que había ganado peso, sus seguidores comenzaron a atacarla. Aunque queda comprobado que la superwoman no existe, pero aún existen voces que se resisten a aceptarlo.

Club de incorrectos
#Natural, #autenticidad, #notperfect son los hashtags más utilizados por los españoles para etiquetar sus particularidades. Algunos de estos mantras digitales surgen como respuesta a un ataque concreto ante estereotipos sociales. #Momhair es uno de ellos. El código apareció como contestación a un artículo publicado en el diario estadounidense The New York Times titulado Pelo de madre. Existe. ¿Qué hacer con él?. Un escuadrón de mujeres con hijos de todos los rincones del planeta no tardó en reaccionar. Comenzaron a inundar la red de fotografías con la melena que, según la autora del escrito, "debería ser elegante, pero es desaliñada".
Fue precisamente la presión a la que se hayan sometidas las féminas con descendencia lo que llevó a Laura Baena a fundar el Club de las malas madres. "El detonante, sin duda, fue la falta de conciliación, darte cuenta de que en muchas profesiones es imposible compatibilizar la vida personal y familiar con la laboral. El sistema y la sociedad te empujan a renunciar. Como no quieres, concilias durmiendo menos, comiendo menos y viviendo menos.

Disolver el canon, el triunfo de la imperfección

Con la culpa como mochila de viaje y con la certeza de que no eres superwoman ni quieres serlo", comenta su fundadora. Se trata de un entorno abierto a aquellas mujeres que han experimentado la maternidad, pero que desean mantener una parcela de independencia. "Lo que más nos transmiten las seguidoras es el alivio de saber que no están solas. Sentir que no eres un bicho raro por ir en contra de lo políticamente correcto ayuda a avanzar. Nos han vendido que llegaremos donde queramos, que si quieres, puedes y la realidad es bien distinta. Porque cuando no podemos abarcarlo todo llega la frustración", relata Laura, que asegura que asumir las limitaciones es fundamental para mantener el equilibrio.

Anatomía del cambio
Quizá la muestra más obvia en el juego de la imperfección sea la imagen. Y si existe un pionero en apostar por la belleza tal cual es, esa es la firma cosmética Dove. Fiel a su filosofía, la marca acaba de lanzar una campaña en la que mujeres reales cuentan su particular historia de superación. En vídeos se muestran historias como la de Jessica Torres, bloguera de moda plus size, que escucha cómo sus haters dicen cosas como: "Solo las delgadas visten bien". También aparece una sénior que cuenta cómo a ella le reprochan que no viste según su edad. A partir de entonces cada una toma el papel de la narradora y rompen con los obstáculos limitadores. "Funcionamos comparándonos con otros, y como nos comparamos, nos identificamos más con lo cercano", añade Guillermo Fouce. Vejez, sobrepeso, fealdad, androginia son rasgos que los medios se han encargado de esconder y, sin embargo, rodean nuestro espacio. Si el hecho de que ahora se hayan congraciado con ellos resulta un bálsamo para borrar los complejos, ¡bravo por el cambio!

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