Educar para empoderar

Lo dice Emma Watson, lo dice Beyoncé y lo dicen las expertas: hay que eliminar la palabra 'mandona' y fomentar el liderago en las niñas.

Educar para empoderar

Mandona y marisabidilla son adjetivos que rara vez, por no decir nunca, escuchamos en masculino. ¿Por qué será? No es una casualidad, sino una realidad. El liderazgo entre las niñas no solo no se fomenta, sino que se reprime. Ya lo dijo Emma Watson en su discurso feminista para ONU Mujeres: "Si quería dirigir la obra del colegio era una mandona". Tanto es así que en Estados Unidos recientemente se han sucedido varias campañas en pos del empoderamiento de las niñas como Ban Bossy (Prohibir el mandona), en el que madrinas tan poderosas como Beyoncé rezan: "No soy mandona, soy la jefa", y Run like a girl, un vídeo viral que saca los colores a una sociedad supuestamente igualitaria que se pone en evidencia dando por hecho que hacer las cosas como una niña es hacerlas torpemente y con remilgos.

Contra la violencia

"En la actualidad, niñas y niños comparten aulas, patios y contenidos, sin embargo, las investigaciones existentes sobre el fomento de la igualdad de oportunidades desde el ámbito educativo nos confirman que chicas y chicos no son tratados de la misma manera. Las expectativas son distintas y en función de ellas los comportamientos", dice Luz Martínez Ten, doctora en políticas sociales al frente de Educando en Igualdad.  

Y es que lo que se entiende por femenino no ha cambiado demasiado desde épocas pretéritas. Las cualidades asumidas como propias de lo femenino siguen siendo: sensibilidad, delicadeza, belleza o sumisión. Sara Berbel es una experta en liderazgo y desarrolla su trabajo en el proyecto de empoderamiento personal Empowerment Hub, ella conoce mejor que nadie las consecuencias de un entorno que les corta las alas a las niñas. "El lenguaje no es más que un reflejo de nuestra sociedad. Desde que nacemos las niñas estamos educadas para comportarnos de acuerdo a lo que se espera del género femenino y todos los estudios que tenemos muestran que esto no ha cambiado apenas. Como nuestras expectativas laborales y profesionales son bajas, las mujeres suelen estar más satisfechas que los hombres con los sueldos que se les ofrecen y por eso reclaman menos aumentos", cuenta Sara. 

Educar para empoderar

La brecha salarial entre hombres y mujeres en España es una de las más altas de Europa y esta diferencia se forja en la infancia. "La tensión que implica negociar y exigir sueldos superiores resulta muy elevada para muchas porque han estado educadas en la conformidad y en evitar el conflicto", añade la experta.

Los programas para empoderar a las niñas y las mujeres se han circunscrito a los países en vías de desarrollo, pero en nuestro entorno más cercano, también pueden ser una herramienta para salvar vidas. "El empoderamiento es una medida preventiva contra la violencia de género porque lleva a las niñas a rechazar situaciones de dependencia afectiva y a ser mucho más libres y seguras en sus relaciones", cuenta Sara Berbel, que añade que en España se han hecho muchas campañas por la prevención de la violencia de género, pero ninguna a nivel nacional para fomentar el liderazgo en este sentido. Luz Martínez Ten, que trabaja al pie del cañón con niños y adolescentes para educarles en igualdad, añade respecto a la prevención de las actitudes de control: "Nuestra experiencia en institutos nos ha demostrado que hay una gran necesidad de aprender a amar con buenos tratos. No solo quieren información sobre anticonceptivos o temas relacionados con la sexualidad. Los estudios demuestran que la formación incide en el cambio de actitudes, la prevención de la violencia y la construcción de relaciones más justas y equitativas". Fomentar el liderazgo en nuestras niñas, acabar con la identificación entre feminidad y falta de iniciativa, es tan importante que puede ayudar a salvar la gran brecha de la desigualdad y la violencia.

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